"La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira"
viernes, 8 de junio de 2018
Un imán radical llegado de Argelia congrega a cientos de musulmanes en Lleida
Inauguración, en 2016, de la mezquita de Cornellá por el jeque radical saudí Saleh el Maghmasi.
El Ministerio del Interior español expulsó 'manu militari' el pasado viernes a Marruecos a dos gemelos marroquíes residentes en Badalona,
detenidos en 2015 cuando tenían 16 años. Consideró que tras pasar 18
meses en un centro de internamiento seguían radicalizados y constituían
un “peligro para la seguridad nacional”.
Cuando los jóvenes cruzaban la frontera de Melilla con Marruecos
empezaban en Lleida tres jornadas de predicación consecutiva en árabe
por el jeque argelino Abdalá Azhar Seniqra al que en su país le acaban de prohibir enseñar el islam por considerarle radical.
Azhar Seniqra es uno de esos “doctrinarios salafistas que hacen daño”, que siembran con sus discursos el caldo de cultivo del que se nutren los radicales, según Fernando Reinares, director del Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano.
El salafismo es una interpretación ultraconservadora del islam surgida en la península arábiga. Generalmente no propugna la violencia, pero sí rechaza la integración en la sociedad occidental y
ha sido la antesala ideológica de muchos de terroristas.
Ese itinerario
queda, por ejemplo, reflejado en el vídeo grabado, en junio de 2016,
por Larossi Abballa tras asesinar a un matrimonio de policías franceses
en la periferia de París.
En él animaba a los salafistas a seguir su
ejemplo, dar un paso más y empuñar las armas.
Nacido en Argel hace 58 años, pero formado en parte en Medina
(Arabia Saudí), Azhar Seniqra se convirtió, desde el viernes hasta el
domingo, en un imán maratoniano pronunciando sucesivamente sermones en
árabe, clases de exégesis del Corán, explicando los cuatro fundamentos
de su doctrina religiosa (wahabismo/salafismo) y las reglas del ayuno, según 'Boulough al-Maram', un libro de teología.
Cartel (en árabes y francés) de los sermones de Seniqra en Lleida.
Para
recibirle no bastaba ninguna de las mezquitas u oratorios de Lleida, y
un grupo de musulmanes alquilaron el pabellón 4 de los Campos Elíseos de
la Feria de Lleida. Hubo público, llegado de Cataluña, de toda España e incluso de Francia, donde
el jeque cuenta con seguidores.
No hubo, en cambio, imágenes o vídeos
de los actos porque, como los talibanes afganos, considera que
“fotografiar a seres humanos es “haram” (pecado)”, explica Mohamed
Belaila, redactor jefe del diario digital argelino 'TSA'.
Sí hubo, en
cambio, una retransmisión en audio de los sermones “con traducción al castellano
mediante una aplicación”, según explica Carlos Seisdedos, analista de
ciberseguridad. Muchos jóvenes musulmanes residentes en España no se
manejan bien en árabe.
El rechazo a la fotografía es revelador de
su ideología ultrarrigorista. En sus prédicas de viva voz, su
consultorio online o su canal de Telegram, Azhar Seniqra sostiene, por
ejemplo, que “Occidente es nefasto” y por eso los musulmanes que viven en él
“tienen mucho mérito ante Alá”.
El Ramadán, prosigue, el mes de ayuno
que se avecina –este año empezará a mediados de mayo- es el momento de
“seguir el ejemplo del Profeta (…), la única manera de preservar el islam en estas tierras de pecado”, es decir en Europa. "Si perdemos nuestra religión lo perdemos todo”, advierte.
Para
que las mujeres pudieran escuchar a este “sabio”, como lo describen sus
seguidores, se les habilitó una sala especial en la Feria de Lleida. A
los requisitos exigidos a los varones para poder acceder al paraíso
–básicamente cumplir los cinco pilares del islam-, Azhar Seniqra añade
uno concerniente a las mujeres: “obedecer a sus maridos”.
No es partidario de la escolarización de las chicas,
porque pueden aprender en casa sin correr riesgos, pero si han
estudiado y desean ejercer su profesión no deben en ningún caso hacerlo
en un entorno en el que haya varones.
Azhar Seniqra fue nombrado
imán por el Ministerio de Asuntos Religiosos de Argelia en 1991, y pasó
por tanto a cobrar un sueldo del Estado y a regentar una mezquita, pero
ahora el titular de esa cartera, Aissa Mohamed, le ha sancionado. “Solo entran en nuestras mezquitas personas moderadas, no que obedecen a consignas del exterior”, declaró para justificar su decisión.
Como el eximán argelino hay otros muchos casos de radicales conocidos
en el mundo islámico que se pasean por España, especialmente por
Cataluña, sobre todo en vísperas del Ramadán. El caso más sonado fue, en
la primavera de 2016, el de Saleh el Meghamsi, imán salafista de la mezquita de Al Quba en Medina (Arabia Saudí).
Inauguró y después predicó ante cerca de mil fieles en la mezquita At-Tawba de Cornellá
(Barcelona). Él sí se dejó retratar, pero no por eso es menos radical.
Se hizo célebre poco después de que las fuerzas especiales de EEUU
abatiesen al líder de Al Qaeda, Osama Ben Laden,
en mayo de 2011. Declaró entonces a la televisión saudí: “Él es más
santo y sobre él recaen más honores que sobre cualquier infiel”.
“Todos ellos predican actitudes y valores que son opuestos a los de las sociedades abiertas y la democracia y
eso no contribuye al acomodo de las comunidades musulmanas en una
sociedad occidental como la nuestra”, señala el investigador Reinares.
“Generan autoexclusión y problemas de convivencia que en España,
debido a que las segundas generaciones constituyen apenas una cuarta
parte de la población inmigrante procedente de países islámicos, aún están por ser visibles”, advierte.
¿Se
puede hacer algo para impedirles pronunciar estos discursos radicales?
Reinares se muestra escéptico: “Es muy complicado si no los rechazan las
propias comunidades” que suelen invitarles.
Se amparan en la libertad
de expresión y “saben medir bien sus palabras para evitar incurrir en
faltas o delitos” por los que puedan ser llevados ante la Justicia,
añade. “No se les deberían conceder visados de entrada, pero si entran y prolongan su estancia cabe la expulsión administrativa”, que decreta el secretario de Estado de seguridad.
"Estos imanes generan autoexclusión y problemas de convivencia que en España aún están por ser visibles”
Hace tres años el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz,
reveló que en España había 98 mezquitas u oratorios salafistas, 50 de
ellos en Cataluña. Poco después un informe de los Mossos d’Esquadra
elevaba esa cifra a 79 templos.
Entre 2012 y 2015 se celebraron en
Cataluña 25 congresos salafistas, algunos con hasta cerca de 2.000
participantes venidos de toda Europa, según un informe policial.
El
Centro Nacional de Inteligencia, el servicio secreto español, asegura,
por su parte que esas reuniones suelen estar financiadas por fundaciones religiosas de los países de la península arábiga.
Un
mapa secreto elaborado por el Centro de Inteligencia contra el
Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), desvelado en la primavera de
2016, indica que el 29% de los llamados “puntos de radicalización” de España, es decir lugares en los que los musulmanes corren el riesgo de tener tentaciones yihadistas, están en Cataluña.
Barcelona se coloca a la cabeza porque en esa provincia se sitúa en 18% de esos focos de radicalización.
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