"La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira"



En una epoca de engaño Universal decir la verdad se convierte en un acto Revolucionario

sábado, 18 de agosto de 2018

La tristeza








Escarbé en la belleza y solo encontré tristeza. Supongo que será culpa mía, pues suelo ser hábil al buscar y torpe cuando toca  encontrar. Me ha causado mucha triste gracia el discurso mediático que decían todos nuestros periódicos antes del 17-A: que no hay que politizar los actos de homenaje a las víctimas de los atentados de hace un año en Catalunya. 


 Quien dice que no hay que politizar, está politizando, pues el silencio también es política. Los actos, los homenajes y las víctimas también son políticas. Como lo serían los actos de exaltación de los terroristas en algún lejano país antiaznariano que considere enemigo a España, y el atentado una estrategia de gloriosa guerra. No hay que olvidar que nosotros también matamos, y no poco.


Hay víctimas medianas que nunca recibimos o damos homenajes ni los queremos. Tú y yo. Soy español, y me consiero terrorista por no haber parado la matanza de unos cuantos cientos o miles de niños el día en que Bush y Aznar bombardearon Irak porque les dieron ganas de mear petróleo.


 Soy español, y me considero víctima del terrorismo por los asesinatos de Cambrils. ¿Soy español o no soy español? ¿Soy víctima o no soy víctima? ¿Soy un simple asesino o un simple asesinado?
¿Cómo no se va a politizar el asesinato?


Matamos porque nos matan y nos matan porque matamos. Nadie elige matar por un gracioso impulso yihadista o franquista o xenófofo o comunista o machista o neonazi u homófobo.


 Es política y educación. Incluso el asesinato homófobo o machista es político.


 De hecho, se usa la politica para frenarlo. Leyes e ideas. De momento, tenemos menos leyes que ideas, y más cartuchos que hueco en las cananas.


Voy a explicar muy brevemente las causas de mi tristeza con unas cuantas portadas de nuestros periódicos despolitizados en estos días de despolitización de los muertos.



La Razón: “El Rey da ejemplo y arropa a las víctimas frente a la politización”.



El País: “La política cede a las víctimas el protagonismo en Barcelona”.


ABC: “Con las víctimas”.


El Mundo: “El Rey lidera el tributo del 17-A y Torra fracasa en su desplante”.


Si alguna de vosotras aun estudia gramática a escondidas de las fuerzas de seguridad, se dará cuenta de que en ninguno de estos titulares las víctimas son el sujeto.


 Las víctimas  siempre son objeto: directo o indirecto, pero objeto


. ¿Entendéis la tristeza? Yo no, pero la tengo. Dentro.

 

La ceremonia inútil * La idea de "todos unidos frente al terrorismo"



Como estaba previsto, el acto homenaje oficial español a las víctimas del 17-A ha sido una manifestación de nacionalismo español. Los convocantes -autoridades y adláteres como la SCC- habían pedido que no se exhibieran símbolos de partido porque el acto era nacional. La cuestión reside en que lo que ellos consideran nacional es partidista en Catalunya. El acto sería -y fue- netamente partidista. 

 La idea de "todos unidos frente al terrorismo", válida en otros lugares, se convierte aquí en un absurdo (que no se salva ni aduciendo pobreza de espíritu), una provocación y un insulto. Porque en ese "todos" subyace una idea nacional que los independentistas rechazan. A esta razón general se suman las particulares de que se hayan bloqueado en el Parlamento las indagaciones sobre un atentado muy sospechoso y los responsables de haber acabado con el foco de terrorismo estén procesados y uno de ellos, encarcelado.

No había duda posible. El homenaje del Estado español era un homenaje unionista y como tal se viviría. El todos unidos contra el terrorismo escondía la pepita de la unidad nacional. Y el homenaje fue, por este orden, a España y al rey. Las víctimas eran el pretexto para un acto de Estado, impuesto, a la fuerza. Pero resultó un fracaso absoluto de asistencia, como se muestra en la foto, que tomo del TL de tuiter de Xavier Antich. Menos gente que en las manifas del 12 de octubre.

Prácticamente cuatro gatos; tres, si descontamos las autoridades catalanas, Govern, Ayuntamiento, Parlament que, en su mayoría lo hicieron de mala gana. 

Fue un acto partidista enclenque. Aunque trajeron gente de fuera en autobús con refresco y bocadillo, no dieron aforo. De un lado, las fuerzas de seguridad sellaron el recinto y requisaron símbolos y material independentista, en un ataque a la libertad de expresión.


También pancartas con lemas inocentes como "paz, justicia, libertad" mientras dejaban pasar banderas españolas y hasta fantasmagóricos "servicios del orden", tocados con unos gorros blancos encintados de rojigualda que se dedicaron a vociferar y atacar a la gente.

Es decir, de homenaje en serio, nada; al ser unionista, un festival esperpéntico-monárquico español, con gritos, abucheos y agresiones de todo tipo y ralea e intentos de tumulto y pelea con manifestantes antimonárquicos de los CDR. Sin contar los abucheos y berridos por el hecho de que Gemma Nierga hablara en catalán.


 Por supuesto, la guinda del pastel de este acto ridículo fue que la ceremonia, estuviera presidida por una gran pancarta en la fachada de un edificio en la que se explicaba en inglés que el rey de España no es bienvenido en los Països Catalans.



En la humillante soledad de la Tortosa barcelonesa, El Borbón había venido a imponerse sin pedir el perdón que se le exige por el discurso del 3-O. Y tanto él como sus cortesanos hubieron de pasar por las horcas caudinas de estrechar la mano de Laura Masvidal, la esposa del ex-conseller Quim Forn. Estrechar la mano de alguien a quien no te atreves a mirar a los ojos debe de ser una experiencia amarga y explica mucho de cómo andan las cosas por estos pagos.

 Que el vicepresidente del Parlament niegue la mano a Felipe VI eleva la amargura a resentimiento. Pero, ¿de qué se extraña? Catalunya es republicana y no lo acepta como rey. Eso no se disimula poniendo borsalinos cutres, adornados con la estanquera, sobre cabezas que embisten. El acto ha sido un fracaso rotundo del unionismo.


Los medios nacionales lo tienen crudo a la hora de fabricar la noticia que no pudieron presenciar: Cataluña unida bajo el Rey homenajea a las víctimas.  

Lo redacto como lo hubieran hecho ellos.

 La censura tendrá que actuar a pleno rendimiento: nada de imágenes de tabarnios monárquicos berreando, atacando a la gente o vestidos para la feria de abril; nada de imágenes de pancartas antimonárquicas; nada de planos generales en que se vea la nula asistencia o la pancarta en inglés.


El País trata de mitigar el fracaso sin caer en la propaganda unionista/falangista hablando de una breve tregua política. De ser cierto, sería un resultado  irrisorio; y, además, es falso. ¿En dónde ve el periódico la tregua? Ni los tabarnios, ni los fascistas de C's, si es que no son los mismos, dan tregua alguna.
 

Y los independentistas tampoco en su lucha por sus objetivos. Los actos verdaderamente importantes de homenaje, los serios, los ha organizado el bloque independentista, singularmente los multitudinarios como el de Lledoners, en el que el presidente Torra se compromete a atacar este Estado español injusto y a continuar con la construcción de la República Catalana. Todos contra el terrorismo; pero, de unidos, nada.


 Lo dos actos -el de Las Ramblas y el de Lledoners- han evidenciado una vez más que hay dos países y que Felipe VI quizá sea el rey de los españoles (está por ver) pero no lo es de los catalanes. Y quien diga que eso también está por ver solo precisa convocar un referéndum que los catalanes llevan tantos años pidiendo como los españoles negando.


Lo que los medios españoles transmitirán a sus audiencias será la consabida patraña nacional, mintiendo de la cruz a la fecha. El acto ha sido, una vez más, un triunfo de la línea independentista en todos los aspectos. 


No se ha politizado el acto español (eso lo han hecho los españoles), se ha respetado el protocolo, se han encajado los rebuznos tabarnios, se ha dicho al rey lo que este debía oír y se ha realizado un homenaje ejemplar tanto a las víctimas del atentado como a las del Estado español en su delirante política de perseguir a los responsables catalanes de haber acabado con la célula terrorista, mandada, al parecer, por un confidente del CNI.

Pero, a la hora de los parabienes, hay que atender a las críticas. Las redes han protestado mucho por los episodios del intento de descolgar la pancarta en inglés y las requisas de mensajes independentistas. Lo del descuelgue de la pancarta, especialmente llamativo, porque fueron los mossos. La explicación posterior de Quim Torra de que iban a comprobar la seguridad no es creíble.


Quizá sea de buena fe, pero no es creíble. De esas cosas de seguridad se ocupan los bomberos. Otros problemas legales aparte. Por eso y por lo que se ve como una extraña permisividad, si no negligencia frente a los ataques fascistas, muchas voces piden la dimisión de Miquel Buch, el conseller de Interior y explicaciones de Quim Torra.


De los errores se aprende. Colaborar con el invasor, aunque sea con la mejor voluntad del mundo, más allá de lo estrictamente protocolario puede ser más que un error. Se comprende que las autoridades catalanas, sometidas a mucha presión, tiendan a magnificar la repercusión de posibles iniciativas populares, como la famosa pancarta.


 Pero por mucho que sea su temor, no puede llegar a reprimir la libertad de expresión en Catalunya a cambio de la inexistente "tregua" con el unionismo. En esto, como en todo, el pueblo marca el camino.


Al día de hoy, como consecuencia del 155 y sus secuelas y la actividad planificada de desestabilización de las organizaciones fascistas, en Catalunya solo tienen libertad de expresión (e intimidación) los unionistas.


Los indepes carecen de ella, tienen a sus dirigentes en la cárcel y pleno derecho a exigir de sus autoridades una implicación más eficaz y decidida en la lucha contra las agresiones y a favor de los derechos de los catalanes.



No basta con establecer la República Catalana. Hay que defenderla.


No lo conseguí, mamá, Pero no se lo digas a los hermanos, Ni a papá.

La imagen puede contener: una o varias personas, océano, agua y exterior
  
No lo conseguí, mamá 

Pero no se lo digas a los hermanos,
 

Ni a papá.

Diles que llegué a ese lugar
del que tanto nos hablaba el abuelo
donde los tanques echan agua
y las balas son de caramelo
que aquí no falta el pan
ni el dinero para pagar.

Que sigan luchando


Por un mundo mejor.

Diles que vivo en Italia



Y que mi barco no se hundió.


Poema de Patricia Vitorique



El mar quedó teñido de rojo. Eran litros y litros de sangre de las ballenas muertas que se acumulaban en la playa.


 
 Masacre de ballenas en las islas Feroe, Dinamarca

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El mar quedó teñido de rojo. Eran litros y litros de sangre de las ballenas muertas que se acumulaban en la playa. Es parte de un ritual centenario en el que incluso los niños participan.


 La tradicional matanza de ballenas se celebró una vez más en la islas Feroe, en Dinamarca, dejando un saldo de 180 ejemplares masacrados. Los habitantes de esta región, ubicada en el Atlántico Norte, realizan cada verano el denominado “Grindadráp”, donde cientos de ballenas piloto y delfines son dirigidos a las playas para ser acuchillados y arponeados.


Tras este exterminio, donde participan adultos y niños, las aguas de la bahía de Sandavágur, en la isla de Vágar, quedan totalmente teñidas de rojo.


La finalidad de esta evento, con siglos de antigüedad, es la de distribuir carne y grasas de estas especies entre los habitantes. Sin embargo, debido a la contaminación de las aguas, expertos consideran que su carne es desechada.

¿Cómo ocurre?

 


Pescadores atraen a las ballenas a la orilla de las Islas Feroe, Dinamarca.


Las manadas de ballenas y delfines nadan cerca de la orilla en su época de migración. Los pescadores se aprovechan, las rodean y las conducen hacia aguas poco profundas de la bahía.


Allí quedan atrapadas y comienza el aniquilamiento, en el que participan incluso niños de cinco años.


Los testigos han relatado escenas crueles de estos mamíferos decapitados retorciéndose de dolor entre aguas teñidas de sangre.



 Para los habitantes de las islas Feroe, un pequeño archipiélago en el Atlántico Norte, la caza de ballenas forma parte de sus tradiciones. 

A pesar de ser un tema polémico, no consideran que sea una tragedia en absoluto y creen que los feroeses deben decidir por sí mismos si quieren cazar ballenas o no hacerlo.
 
 

Masacre de ballenas en las islas Feroe, Dinamarca. Foto: Alastair Ward/Triangle News/Daily Mail.


Masacre de ballenas en las islas Feroe, Dinamarca. Foto: Alastair Ward/Triangle News/Daily Mail.
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Masacre de ballenas en las islas Feroe, Dinamarca. Foto: Alastair Ward/Triangle News/Daily Mail.


 
Masacre de ballenas en las islas Feroe, Dinamarca. Foto: Alastair Ward/Triangle News/Daily Mail




viernes, 17 de agosto de 2018

70 años de abusos clericales

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70 años de abusos clericales
 

En Estados Unidos, cientos de "sacerdotes depredadores" son acusados de abusar sexualmente de más de mil niños.


Un jurado ha emitido un reporte documentando abusos escondidos por la iglesia durante décadas.







miércoles, 15 de agosto de 2018

Condenas en Australia tras discurso antiinmigración con referencia al nazismo




Un discurso a favor de un plebiscito contra la inmigración de los musulmanes y personas de habla no inglesa del “tercer mundo” con referencias al nazismo generó hoy una ola de condenas en Australia.


El nuevo senador Fraser Anning, del partido Katter’s Australia, causó el escándalo anoche al proponer el plebiscito como “solución final” a la inmigración, expresión que remite al plan de exterminio de judíos del Tercer Reich.


“La solución final al problema de la inmigración es por supuesto el voto popular”, dijo Anning, representante de una zona rural del noreste australiano.


El senador, que debutaba en la Cámara Alta, invocó también el retorno de la política de la Australia Blanca, que se implementó entre 1901 hasta finales de la década de 1960.


“Como nación tenemos derecho a insistir que quienes vienen aquí reflejen predominantemente la histórica composición europea-cristiana de la sociedad australiana”, señaló.


El senador también aseguró en su intervención que existe un alta tasa de criminalidad, terrorismo y dependencia de las ayudas sociales por parte de los musulmanes.


Sus palabras motivaron hoy una serie de condenas en el Parlamento, incluidas las del primer ministro, Malcolm Turnbull, y del líder de la oposición, Bill Shorten, que se unieron para defender la multiculturalidad del país.


“Aquellos que tratan de demonizar a los musulmanes debido a los crímenes de una pequeña minoría solo ayudan a los terroristas”, dijo Turnbull que defendió la necesidad de “condenar al racismo” pese a que ello pueda dar “oxígeno a la estupidez”.


“La plaga de la discriminación y el racismo no es nueva”, añadió Shorten, que criticó el uso del término “solución final” porque alude “a la deshumanización y asesinato de millones y son palabras que evocan miedo, dolor y trauma en la diáspora de familias en todo el mundo”.


En la sesión en la Cámara Baja la laborista Anne Aly, nacida en Egipto, derramó lágrimas al decir que está “cansada de luchar contra el odio” y el ministro de Inmigración, Peter Dutton, defendió “la bondad” de la vasta mayoría de personas de todo el mundo que se afincan en Australia.


Ante las críticas, Bob Katter, líder de Katter’s Australia y cuyo abuelo paterno era libanés, salió en defensa de su partido al asegurar que “no somos racistas, somos australianos”, y elogió a su compañero.


“Su discurso fue absolutamente magnífico y es todo lo que este país debería estar haciendo”, dijo Katter a la prensa.


A la vez, Anning negó hoy que quisiera hacer ninguna referencia al régimen nazi con la expresión “solución final” y aseguró que ni se arrepiente ni piensa disculparse por lo dicho.


El debate sobre la inmigración está presente de forma habitual en la vida política de Australia, donde en los últimos años ha habido una escalada de ataques a la comunidad musulmana provocada por varios atentados cometidos por extremistas islámicos.


Australia tiene 25 millones de habitantes, de los cuales un 49 % nació en el extranjero o uno o ambos padres son foráneos, y un 2,6 % se identifica como musulmana, según el censo de 2016.


Datos oficiales de 2017 muestran que India y China aportan la mayoría de inmigrantes en las dos últimas décadas en Australia, donde existe una cuota anual de aceptación de inmigrantes de 190.000 personas pero que el año pasado rondó los 165.000.









¿Amas a tu madre? …

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¿Amas a tu madre?
 
 
 
 
 

La compra de la democracia


 
No solo en España sino en el resto del mundo, sobre todo en los países sometidos a una democracia pervertida, no habrá que olvidar a quienes, con voluntad enferma, ocupan obscenamente el poder convirtiéndolo en beneficio doloso.

 Hay que eliminar a quienes están exhibiendo triunfalmente sus apetencias, que no son sino una explotación monstruosa del mundo.


 La labor requiere la creación, aunque sea con esfuerzos en apariencia perdidos, de islas de libertad. 

Hay que mover una propuesta popular para enfrentar públicamente a quienes tienen a las ciudadanías aplastadas por su bota.

 No cabe soñar con un futuro medianamente confortable si no se resuelve este problema sanitario. 

Porque no se trata de negociar políticas sino de neutralizar enfermos, que una vez y otra repetirán su locura.


2018/08/13

Pero hablemos hoy de España porque ha resucitado sin pudor alguno su violencia histórica, que hace del gobierno una cruel exhibición de inhumanidad. España es en este momento un mercado de democracia prostituida. Quizá haya de ser un pequeño pueblo, demográficamente hablando, como es el catalán, el que rompa con la fuerza de su presencia en la calle el cascaron del fascismo dominante.


Pero procedamos punto por punto a airear este mercado de artículos seudoembarcaciones. 


Empecemos por la Corona –el rey como persona no me importa– de la que tengo el derecho a hablar libremente porque en teoría representa mi poder democrático, mi libertad en la cumbre, mi dignidad. Mas la Corona española es ilegítima hablando en términos democráticos y se comporta como tal.


Esto lo escribí ya en “Interviú” en el año 1976. Si hay algo que demuestre la ilegitimidad democrática de esta Corona, alumbrada por el gran Genocida, son las actuaciones que el Gobierno ha protagonizado en tierras catalanas, convirtiendo la adecuada intervención moderadora en una reprobable tarea policial de la que han participado sin reparo alguno una serie de deudoras instituciones financieras, un intervenido mundo de la información, un conjunto de poderes intermedios que viven de los presupuestos nacionales y unas organizaciones partidarias y sindicales que pasan por caja a fin de no morir de inanición.


¿Tengo o no derecho a hablar como ciudadano de estas realidades desordenadas por la actuación corrupta de los estamentos encargados precisamente de hacer frente a la corrupción? Al menos eso denuncian las noticias y comentarios que trasmiten unos medios informativos que se están autodestruyendo con sus falsedades.


Sí, lo escribí ya en 1976, poco antes de que un antiguo e íntimo amigo en la batalla antifranquista me ofreciese un acta de diputado y un puesto ministerial en las únicas elecciones que ganó Adolfo Suárez, pronto abatido por los ávidos manipuladores de la gran estafa de Suresnes ¿Es así o no es así, Sr. Guerra, que ahora pide una expeditiva eliminación de los que buscan la libertad? No puedo creer en una Corona que designó el gran perjuro de banderas haciendo sucesor suyo «a título de rey» a un joven que invalidó a su padre tras jurar los Principios del Movimiento Nacional ante un pueblo emborrachado e hipermétrope por sufrir una prisión inicua durante cuarenta años.



Esto, repito, lo escribí ya en 1976 y seguí escribiéndolo en los siguientes años «constitucionales» alzados en andas por un referéndum sin alternativas y aupado a la «perfección» democrática por comunistas desleales, por socialistas mensajeros y por liberales que siempre subrayaban la lealtad cívica de todos los uniformados al poder civil ¿Puedo repetir todo esto amparado por una democracia que, se diga lo que se diga, fue gestada en vientres de alquiler? Esa democracia que ante el primer envite auténticamente democrático se ha ido por los famosos desagües del Estado en los que está situado, al parecer, el cauce del Tribunal Constitucional, cuyos protagonistas han conseguido cambiar la augusta toga por un prudente traje de empleado.


Sigamos planeando sobre la situación antidemocrática que padecemos. Al Tribunal Constitucional le ha bastado un recurso firmado por el atropellado mimosín que lidera el extinguible Partido Socialista de Cataluña para suspender solemnemente un pleno de las Cortes catalanas para declarar la independencia de Catalunya, pleno que al parecer barajaban como posibilidad algunos diputados de ese Parlament, con lo que tan alta magistratura española ha creado nada menos que el delito de ideación política, figura que no acierto a encajar en ninguna doctrina de la filosofía del derecho


. ¿Qué pensarán esos magistrados de la «justicia» que aplicaron para suspender un pleno parlamentario no convocado con el argumento especioso de que se trataba de impedir una posible medida que contendría una «relevante y general repercusión social y económica»?


¿Aquí quién legisla? Porque lo que hizo el Constitucional fue legislar preventivamente. ¿Cómo explicarán en su momento esos jueces ese comportamiento de fondo penal sobre un hecho no consumado? Porque llegará un día en que todo eso será juzgado si arriba por fin la ley como cierta y la libertad como fundamento de la conciencia. ¿O siempre será punible que quienes leemos a Kant sostengamos que en ocasiones la ley puede estar vacía de moral y también sus servidores?



Vayamos al hecho que luce el gobierno español como una victoria antinacionalista: la resituación fuera de Catalunya, aunque sea sólo gestualmente, de algunas relevantes entidades financieras , cuya decisión es tan frágil que sus grandes figuras no han tenido la elemental fuerza para emigrar a Madrid a fin de consolidar su voluntad unitaria y la teoría financiera en que se apoyan. Llevar la fachada de la sede principal a Alicante o a Mallorca, mientras se conserva el gran aparato director en el lugar de origen, resulta absolutamente ridículo.


Pero hay en este ademán algo muy fácil de explicar: la posibilidad de que Madrid, ante una desobediencia como la que enfrenta, exija la devolución del préstamo multimillonario que hizo a esas entidades el Estado con dinero de los presupuestos públicos cuando crepitaba su solidez por administración lesiva.


 Ayudas de cuyo retorno ha dejado de hablarse porque lo urgente es ahora encontrar recursos para sostener, entre otras cosas, unas miserables pensiones y unos arruinados mecanismos de asistencia social, como la ayuda anti desahucios o el mantenimiento de la energía en los hogares mártires del invierno.


Conste que algunos ingenuos ya avisamos sobre la trampa cuando observamos la malicia de un Gobierno que no deseaba comprometerse con el Banco Central Europeo en el rescate de la banca, como hicieron los restantes Estados comunitarios, porque prefería tener en sus manos una deuda con la que amenazar si se hacía políticamente necesario. En eso consistió el triunfo Rajoy cuando explicó a la sociedad española su brillante idea patriótica, de la que, como es lógico, no volvió a hablarse.

Y mientras otros prestatarios pueden negociar con el BCE su deuda España anda huída por Bruselas. 


Unos bancos catalanes pagan ahora su sumisión financiera antisocial con una ayuda que parece extraída de «La ópera de dos centavos»: irse a veranear una temporada a Palma o Alicante.


 Lo que yo me pregunto es si los catalanes en guerra por su libertad no decidirán prescindir de esos bancos. 


Las ideas españolistas están hundiendo hasta el lenguaje: condenan la «secesión unilateral» de Catalunya ¡Claro que es unilateral, ya que una secesión bilateral, que es irse uno del otro a la vez, es una invención magnífica que se llama acuerdo!




Rumania contra la corrupción

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Imagina que un día los ciudadanos de un país llegan al límite por la corrupción de los políticos: hartos del abuso del poder, del fraude y del encubrimiento, toman las calles para exigir un cambio de gobierno.

Está pasando en Rumania.



 

martes, 14 de agosto de 2018

TRAGEDIA EN GENOVA ( ITALIA )



En 2016, el ingeniero antonio brencich, profesor asociado de construcción de hormigón armado de la universidad de Génova, había lanzado una alarma sobre el puente Morandi

No soy un técnico ni un experto en el sector, pero no se necesita tanto para poner en duda la edificio de este puente!


  *

Non sono un tecnico ne tantomeno un esperto del settore ma non ci vuole tanto a mettere in discussione l'agibilità di questo ponte!
 
 
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Una turista británica denuncia a su agencia porque había "demasiados españoles" en sus vacaciones en Benidorm


 

La mujer, de 81 años, viajó a España con una amiga y asegura que los españoles "arruinaron sus vacaciones": "¿Por qué no viajan a otro sitio?"


Una mujer británica de 81 años ha denunciado a su agencia de viajes porque sus vacacines en Benidorm (España) se vieron "arruinadas" porque había "demasiados españoles".


Freda Jackson, cuenta The Mirror, reservó sus vacaciones en un hotel de Benidorm a través de una plataforma de viajes baratos muy conocida en Reino Unido. La mujer, de avanzada edad, sufre problemas de movilidad y asegura que la plataforma le recomendó ese hotel.


Pero lo que iban a ser unas maravillosas vacaciones junto a una amiga se convirtieron en una pesadilla, por culpa de los españoles. "El hotel estaba lleno de veraneantes españoles que nos arruinaron el viaje porque fueron maleducados".


Freda asegura que un individuo llegó a golpearla y ni siquiera le pidió disculpas. Además, lamenta que el "las actividades del hotel estaban totalmente centradas en los españoles. ¿Por qué no van a otros sitios para sus vacaciones?".


La mujer pagó alrededor de 1.270 euros por sus vacaciones y reclama que le sean devueltos porque sus vacaciones "fueron una pesadilla de principio a fin".


La plataforma le ofreció inicialmente un ticket descuento de 80 euros como "compensación por las molestias" y después mejoró la oferta con 630 euros a dividir entre Freda y su amiga.


La mujer todavía no ha contestado a la oferta.







lunes, 13 de agosto de 2018

Descubre mi error al responder el acertijo de Fidel en 1969

 



Este acertijo es un humilde homenaje a Fidel en la fecha de su cumpleaños; se basa en un hecho real el 20 de julio de 1969, en que luego de alunizar la nave norteamericana Apolo 11, dos astronautas (Armstrong y Aldrin) caminaran sobre la superficie lunar. Yo tuve el honor de estar en la sala del rectorado de la UH en que se siguió por un televisor a color aquel acontecimiento trascendental. 

Para balancear, un ejercicio de creatividad.

I


Después de observar y comentar aquella trasmisión televisiva, Fidel y los demás compañeros bajamos hasta el portal del rectorado. Fidel con su estilo amistoso compartió con los estudiantes y profesores que se encontraban estudiando en la Biblioteca de la UH y acudieron a su encuentro.


Yo era miembro del Buró UJC-FEU y acababa de terminar el tercer año de la carrera de Matemática en la especialidad de Análisis Numérico y Computación.


Fidel en broma dijo que sería un día histórico, ya que se formaría el equipo de estudio para el viaje de Cuba a la Luna. Comenzó diciendo: “Hace falta un Físico; un Químico; un Biólogo; y aparecieron osados voluntarios.


Luego de seleccionar a esos estudiantes; preguntó por un matemático, nadie respondió y Chomi-nuestro rector-, me echó “palante”.


Fidel me puso su brazo por encima y me dijo: calcula el tiempo que nos demoraremos en llegar a la luna suponiendo que viajemos a una velocidad de 3000 km/h y que la distancia a la luna sea 4,06*10-8 de un año-luz.


El acertijo no me asustó; le pregunté si era velocidad media y me dijo que sí.




Me aparté unos minutos para razonar y calcular, y al responderle que nos demoraríamos 5,33 horas, me dijo de inmediato que estaba mal.


Miró mis cálculos y me señaló el error.


¿Cuál fue mi error?


Fundamente su respuesta.

II

  
Completar e interpretar creativamente el siguiente refrán:

Cuando el dedo del sabio señala la luna el _________________ mira al dedo.



Recuerden que:


“Es preferible una solución insignificante salida de cabeza propia; que una genial copiada de otro, sobre todo sin entenderla”. NGPA


¡Manos y mente a la obra!








Inquietantes fotos, antes y después de la ciudad devastada por la guerra, Alepo, Siria

 
 
  Inquietantes fotos, antes y después de la ciudad devastada por la guerra, Alepo, Siria
 
 
 
*



 Haunting Before And After Photos Of War-Torn Aleppo, Syria




Los archivos secretos de Francisco Franco.



La revista TIEMPO publicó durante 18 semanas consecutivas una de esas exclusivas que cambian la historia: los archivos secretos de Francisco Franco. Miles de documentos y decenas de fotos inéditas hasta entonces que fueron puestos en orden por el periodista Víctor Salmador. He aquí el primer capítulo de aquella extraordinaria serie.


Los archivos secretos de Francisco Franco.



Escena íntima de Franco junto a su mujer y su hija en el palacio de El Pardo



 Tenemos a la vista los famosos documentos y memorias de Franco, por los que se han ofrecido hasta 500 millones de pesetas.


 Apretados en más de 200 legajos, estos papeles contienen el pensamiento de Franco, la clave de sus aptitudes, los secretos de Estado de toda una época y la historia entera de 40 años del régimen.


Los originales y los manuscritos, que fueron retirados de El Pardo por sus familiares, se encuentran en paradero desconocido. Quizá, los más importantes estén en el extranjero


Es de suponer que algún día todos ellos sean entregados a los archivos de la nación, puesto que es al Estado a quien corresponde su custodia. Las carpetas a las que hemos tenido acceso, ahora en poder de la Fundación Francisco Franco, contienen fotocopias en cuya recopilación, ordenación y clasificación ha trabajado un grupo de expertos.


Para dar a estas síntesis un cierto orden y advirtiendo que los documentos y apuntes no están situados en los legajos por orden cronológico –puesto que temas del mismo periodo, y aun papeles referentes a un mismo tema, suelen aparecer en carpetas de muy alejada numeración– hemos de comenzar por los escritos de puño y letra de Franco, que pueden considerarse la base o armazón de sus memorias.


Anticipamos desde ahora mismo una opinión puramente subjetiva: de los 20.000 folios a los que hemos tenido acceso, los más trascendentales (a nuestro juicio) se refieren al tema de la sucesión del propio Franco.


El capítulo rigurosamente inédito es el del cambio de actitud que en algún momento se operó en Franco, cuando pasó a considerar que, a su muerte, en lugar de sucederle “el Príncipe de mejor derecho”, como decía la ley de sucesión, pudiera establecerse una regencia que ejerciese la jefatura de Estado por periodos de diez años.


Esto es: en el año 1959 Franco no quería oír hablar de que, desaparecido él, tomase el poder un regente. Esto está claro. El 7 de marzo de 1959 el almirante Carrero Blanco, inspirador de muchas sugerencias a Franco y considerado la eminencia gris del régimen, entregó en El Pardo uno de sus periódicos informes.


 Dos de ellos aparecen en los legajos 138 y 167. Allí se lee: “Si el Rey recoge los poderes que tiene S.E. es para sentirse alarmados, porque lo cambiará todo.


 Hay que ratificar al mismo tiempo [se refiere a la ley de sucesión] el carácter vitalicio de la magistratura de S.E. que es Caudillo, más que Rey, porque funda Monarquía”. “Una vez hecho esto, se podrá decir a Don Juan, ¿acepta sin reservas? Si dice ‘no’, resuelto el problema, se pasa a su hijo.


Si este dice ‘no’, se busca un Regente”. Pues bien, al costado del último párrafo Franco escribió “NO” en muy grandes caracteres.


Sin embargo, en el año 1962, después de que se realizó el Congreso del Movimiento Europeo en Múnich, al que concurrieron personalidades de la oposición monárquica junto con representantes del socialismo y del exilio, Franco piensa en el establecimiento de una regencia; de la regencia que solo tres años antes había motivado el “NO” rotundo.


 Ello ocurrió, probablemente, como consecuencia de un informe de fecha 20 de junio de aquel año, que está en el legajo 98, en el que se afirma que la asistencia a Múnich fue acordada en Atenas durante reuniones celebradas con motivo de la boda de los príncipes Juan Carlos y Sofía. Craso error.


 En Atenas no se habló sustancialmente del Congreso de Múnich, ni hubo reunión alguna en la que se tratara de este tema.


 Don Juan de Borbón y, por supuesto, su hijo don Juan Carlos, eran completamente ajenos al Congreso. Los miembros del consejo privado de don Juan que concurrieron a Múnich lo hicieron a título exclusivamente personal u ostentando otras representaciones.


Pero (y esto es lo de mayor importancia), en unas notas manuscritas de Franco (legajo 30), bajo el título Divagaciones, se leen dos palabras muy claras: “Sucesión, ¿reformarla?”


. Y luego los párrafos que transcribimos textualmente: “La carencia de arraigo en el pueblo de la Institución [se refiere, obviamente, a la institución monárquica], la falta de unidad entre los diversos sectores, la exigencia de autoridad en la Jefatura del Estado, aconsejan el demorar la resolución en la designación del Príncipe de mejor derecho y establecer para un periodo de diez años la institución de la Regencia”.


Don Alfonso, de reserva


Seguimos copiando: “En lo sucesivo, y mientras por Ley refrendada por el pueblo no se establezca lo contrario, se seguirá en el Reino el sistema de Regencia por periodos de diez años a partir de su designación”. “La falta de unidad de criterio entre los sectores monárquicos integrados en el Movimiento, el claro desvío liberal de alguno de los candidatos.


 Plantearle el problema de la abdicación a don Juan y a don Juanito [se refiere a don Juan Carlos, al que su familia y muchas personas llamaban -y llaman aún- así] la identificación absoluta con el régimen y la entrega”. Franco siguió escribiendo: “Consultar a los grupos tradicionalistas llamándolos a la unidad bajo don Juanito...


Si no, por falta de acuerdo, se puede plantear lo de don Alfonso. Ponerle a prueba identificación”.


“Sistema de Regencia por periodos de diez años”. “Por falta de acuerdo se puede plantear lo de don Alfonso”. ¿Cuál don Alfonso? ¿El primo de don Juan Carlos, hoy duque de Cádiz, que años después contraería matrimonio con la nieta del propio Franco, María del Carmen Martínez Bordiú?...


En estos capítulos, al llegar a nuevos aportes documentales, volveremos sobre este tan sugestivo tema, que pudo haber cambiado la historia de España.


 Podemos divagar en paralelo con las divagaciones del propio Franco, el cual refleja sus dudas en los párrafos del escrito, al saltar de unas hipótesis a otras.


 En la mente de Franco se revela el propósito de que don Juan fuese eliminado del orden sucesorio y para conciliar esto con el orden de la sucesión dinástica, Franco pensaba en la abdicación de don Juan. Mediante este arbitrio aparecería don Juan Carlos como “el Príncipe con mejor derecho”, lo que debía conciliarse, a su vez, con la “identificación absoluta con el Régimen y la entrega”. 


Por alguna razón o indicio, Franco sospechó que en don Juan Carlos pudiera no existir esa identificación y de ahí que escribiera: “Se puede plantear lo de don Alfonso”.


Aparece otra sospecha en el ánimo de Franco. Que no le sirva ninguno de los candidatos. Entonces no se declara, como hizo don Ángel Osorio en 1931, “monárquico sin Rey al servicio de la República”, Franco descarta la república y se aferra a la idea de la monarquía. ¿Solución?: la misma de los coroneles griegos al destronar a Constantino; o sea, el nombramiento de un regente.


 Franco tampoco desea que los poderes del regente estén en una sola mano: por eso habla de “la Regencia”, a la que ve como una trilogía: un capitán general, un arzobispo y un magistrado.


Si Franco se hubiese decidido por esta fórmula, la hubiese impuesto y es probable que el príncipe Juan Carlos hubiese terminado en el exilio, como su padre don Juan. El caso es que no lo hizo, pero está probado que reflexionó y escribió sobre ello.


La historia de España y la corona del actual rey estuvieron entonces pendientes de un hilo.


La presencia del Príncipe en los legajos que integran el archivo de Franco, empieza desde antes de que don Juan Carlos tuviese uso de razón. Esto es, el Príncipe era un protagonista, digamos pasivo.


Se le veía como una pieza clave en la partida que habría de jugarse en el futuro. Se especulaba con sus relaciones sentimentales, con las princesas que tenía cerca; una de ellas podría convertirse, en su día, en la reina de España. Se discutía acerca de sus estudios. Su formación, sus profesores, su entorno.


El propio Príncipe, que aún no había cumplido 10 años, percibió ese tejemaneje en torno suyo.


 He aquí una carta manuscrita dirigida por él a su preceptor Eugenio Vegas Latapié: “Estoril 3-9 de 1948. 


Querido Eugenio. Muchas gracias por tu carta, parece que son las mismas que escribías cuando estabas malo en Friburgo.


 Pero solo hay una diferencia y es que el papel era blanco. Yo estoy muy triste que se haya puesto malo tu padre y espero que se ponga pronto bueno. También que vayas, si puedes, a hacer una visita a Don Ventura.


Y también a León y a José María Cervera. Eugenio, ¿es verdad que voy a ir a España en octubre para estudiar? Porque mira, todo el mundo me dice que voy a ir a estudiar a España. Es papá que me lo ha dicho porque ha hablado con el Generalísimo Franco.


Y Franco quería que yo fuese a estudiar a España. Sabes que he ido al museo militar de Lisboa, era muy divertido porque había una bomba que echaba agua para beber. Y también había ametralladoras.


Esta página te la reservo para los estudios. Ahora estudio tres horas al día y casi todos los días no podemos ni estudiar tres horas, siempre tiene que ser menos. Haré todo mi posible para estudiar bien y también para darte gusto. Un abrazo muy fuerte de Juan”.


El buzón de El Pardo actuaba como un embudo para recoger y llevar a Franco todo cuanto se relacionase con don Juan Carlos.


 Lo mismo hay una protesta formal del jefe del Requeté de Madrid, Rafael Rivas Benito, dirigida al ministro José Solís, enviada por este al general Muñoz Grandes y renviada por Muñoz Grandes a Franco, como también se encuentra la descripción de una tertulia-cena que tuvo lugar el 27 de mayo de 1966 en casa de Joaquín Garrigues Walker.


En el primer documento se rechaza la presencia de don Juan Carlos en el desfile de la Victoria y la protesta se centra en que: “Dicho Príncipe solo representa a la Monarquía liberal que nos empujó a derramar tanta sangre”.


En la tertulia de Garrigues Walker (que fue, años más tarde, uno de los ministros de UCD) estuvo presente el Príncipe.


 Se cuenta con pelos y señales lo que se habló, destacándose que hubo unanimidad en un punto: el régimen que sucediera a Franco había de ser “un Estado de Derecho con instituciones democráticas de tipo europeo y actual”, concepto con los que el Príncipe estuvo de acuerdo.


En el legajo 38 aparece una carta de Gregorio Marañón Moya (hijo del famoso doctor).


 En ella Marañón cuenta a Franco que ha tenido una entrevista en Lausanne con la reina Victoria Eugenia (viuda de Alfonso XIII, abuela de don Juan Carlos), y que esta le ha dicho que su papel era muy difícil, colocada entre su hijo y su nieto.


Doña Victoria había agregado: “De todos modos, si las cosas siguen así, Rusia gobernará en Europa.


No quisiera estar en el pellejo de mis nietos, pues cuando sean mayores gobernarán los que hoy son sus porteros y sus chóferes”.

 
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Una de las fotos del archivo personal de Franco publicadas por Tiempo


Al terminar el curso 1960-61, Franco quiso tener una entrevista larga con Juan Carlos y se preparó para ella mediante un guión con una mezcla de pedagogía entre Fenelón y Maquiavelo.

 

17 de diciembre de 1984 

 

 

 

 

 

Balsero cubano quiere repatriarse a Cuba tras 26 años en Miami: "Estoy en el peor país del mundo"


 Emigrantes regresan a Cuba y contribuyen a su desarrollo


La nostalgia, la familia y las modificaciones en las normas migratorias se han convertido en incentivos para que muchos migrantes cubanos regresen a la Isla, según explicó el periodista oficialista Oliver Zamora en un reportaje para RT.


Este es el caso de Federico Fajardo Mustelier, quien llegó a territorio estadounidense en la década de los 90 huyendo de la crisis económica de la Isla.


"Estoy en el peor país del mundo", aseguró este balsero que pronto regresará a su tierra natal.


 Su retorno le permitirá disfrutar de su familia. "Tenemos la satisfacción de estar con nuestros hijos y ver a nuestro nietos ir a la escuela porque en Cuba, a diferencia de Estados Unido son seguras", afirmó.

 
"Aquí los padres cuando envían a sus hijos a la escuela tienen la gran preocupación de si lo vuelven a ver vivo", agregó.


Su testimonio recuerda a Orlando Pazo Toro, quien mostró su deseo de volver a la Isla al mismo tiempo que rechazó vivir en EE.UU. "Estoy loco por irme pa’ Cuba.


 No quiero saber nada de Estados Unidos y menos de Miami", indicó.


Se trata de casos distintos al de Maurcio Estrada Río, un cheff que en la actualidad tiene su propio restaurante en La Habana tras haber estado más de 10 años viviendo en España.


"Recuerdo que mi hermano y yo nos sentábamos por la noche a tomarnos una cervecita y siempre pensábamos en regresar y abrir un restaurante", aseguró.


Según cifras que maneja la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) en Cuba, solamente en los últimos dos años se han repatriado 25 mil 176 personas.



 https://www.cibercuba.com/videos/noticias/2018-08-09-u157374-e157374-s27061-balsero-cubano-quiere-repatriarse-cuba-tras-26






Emigrantes regresan a Cuba y contribuyen a su desarrollo

El proceso de capitalización de la montaña pirenaica


Cuando los bárbaros invadieron la periferia ——— Miquel Amorós


Mercantilización y destrucción del Pirineo catalán

En un mundo globalizado, luego en una sociedad urbanizada, donde buena parte de la población tiene bastante capacidad adquisitiva, vehículo propio y suficiente tiempo “libre”, los servicios de relax y evasión llegan a ser el sector de la economía más expansivo. En la sociedad de consumo el ocio ocupa un lugar cada vez más importante en la vida alienada. En la periferia, al colapsarse la producción industrial por falta de competitividad y escasa innovación tecnológica, la economía se refugia en otras actividades con menor valor añadido, por ejemplo, la logística, la construcción y por encima de todo el turismo de masas. Este es el caso del Estado español, y como corolario, el de Cataluña. Una vez pasada la crisis de 2008-2014, concretamente en el ámbito catalán, el turismo industrial se ha convertido en el motor económico principal, lo que supone inevitablemente un impacto y una alteración profunda del territorio, cualitativamente superiores a todo lo sucedido hasta ahora. Una huella ecológica superlativa. 

El turismo “es una fuente de riqueza” y un “impulsor del crecimiento”, dice un tecnócrata de la Generalitat, pero también es una industria que ocasiona trastornos inmediatos; es un factor de desequilibrio y de trivialización de primera magnitud, además de un yacimiento de trabajos basura y un promotor vigoroso de la construcción y de la alimentación industrial. Las inversiones foráneas, la edificación de nuevas urbanizaciones, equipamientos e infraestructuras, la sobreexplotación del patrimonio histórico, cultural y paisajístico, el despilfarro de energía, la contaminación y la acumulación de residuos a gran escala, etc., son los heraldos de una nueva realidad territorial. Estas señales tan bárbaras revelan el verdadero significado de lo que los dirigentes, técnicos, expertos y asesores llaman “poner en valor” el territorio, “optimizar” sus recursos, “rentabilizarlo”, y como colofón, “fomentar tejido emprendedor” y “ejercitar liderazgos”. Este léxico, pedido prestado al márketing, revela claramente la transformación del territorio en mercancía. En consecuencia, patrimonio, costumbres, historia y naturaleza constituyen un capital de nuevo tipo. Cuando acabe el proceso de valorización, que también es de reglamentación, cualquier otra actividad que no encaje en la “oferta” territorial, o sea, que no acarree beneficios pecuniarios, como por ejemplo, la agricultura y la ganadería tradicionales, la cooperación desinteresada, el trueque, la hospitalidad y el esparcimiento gratuito, tienen los días contados. Pagaremos por todo, tanto por las setas recogidas, como por acampar o contemplar de cerca un salto de agua. La rentabilidad del negocio del esparcimiento obligará a ello si es que no lo ha hecho ya. La gestión del territorio como si se tratara de una empresa, o dicho de forma más técnica, su transformación en “marca”, dejará a sus habitantes fuera de las decisiones, expropiados, puesto que las únicas necesidades que importan son las exigidas por la acumulación de capitales y las dinámicas de poder, no las del vecindario. La vida en las comarcas de montaña quedará entonces totalmente redefinida por las jerarquías políticas, administrativas y financieras que determinan en cada momento el uso del territorio, uso fijado por continuos planes de desarrollo, a cada cual peor.

La cosa viene de lejos. Lo que contemplamos hoy no es más que la integración de un mercado regional en un mercado global. El proceso de mercantilización en las montañas pirenaicas empezó durante los años sesenta con la construcción de las estaciones de esquí de Baqueira-Beret y La Masella (ya existían las de La Molina y Vall de Núria). Dicho proceso no tomó nuevos bríos hasta mediado los años ochenta con el boom de las segundas residencias, disparándose una década más tarde con la apertura de nuevas pistas (actualmente son diecisiete), la nieve artificial, la popularidad de los deportes de aventura y la práctica del alojamiento rural. 

La primera fase no tuvo gran impacto, pues el coche utilitario no daba para mucho y el televisor, que hacía su aparición en los hogares proletarios, mantenía pegados los individuos a sus sillones. 

La segunda fue peor, ya que la motorización general acrecentó sobremanera la movilidad ciudadana y la frecuentación multitudinaria. El ocio se “democratizaba”; un primer plan de ordenación de las estaciones trataba de perfilar el negocio de la montaña mientras la despoblación se detenía en esas alturas. La decadencia de la ganadería y la agricultura de siempre, la crisis definitiva del textil y el cierre de la minería, abrieron la puerta de par en par a la explotación intensiva de la nieve, los ríos, los prados, los bosques, las cumbres, las masías y los senderos. 

La tercera fase, correspondiente a la creación de la marca Pirineos, requirió la ayuda del Estado y la inyección de capitales. La conectividad con los centros emisores de turistas se volvió esencial. Por eso eran necesarios grandes gastos en carreteras, pistas, accesos, líneas de alta tensión, canalizaciones, vertederos, túneles, viaductos, etc. Hoy, miles de vehículos circulan a diario por la zona provocando embotellamientos durante los fines de semana y los periodos vacacionales, lo cual exige perentoriamente nuevos carriles, desdoblamientos, variantes, nuevos enlaces y mejoras diversas. Urgían desembolsos de consideración en equipos, suministros y servicios complementarios, como por ejemplo aparcamientos, telesillas, gasolineras, depósitos de agua para los cañones de nieve, caballerías, garajes, almacenes, hangares, comercios, etc. El tramo de autopista Barcelona-Manresa quedó dispuesto en 1994 y la autovía Manresa-Berga, en 1999, favoreciendo como nunca la llegada del alud urbanita. Barcelona engullía a Cataluña: las condiciones barcelonesas de vida se habían extendido por todas partes. En las comarcas, la población entera se convertía en rehén de una economía caníbal irradiada desde la metrópolis. 

La cuarta fase, la de la internacionalización de la marca, está relacionada con la llegada masiva de turistas de otras regiones españolas y extranjeros (el 40% del total). Comenzó en 2004 con el Plan estratégico del Turismo de la Nieve y la creación de la Eurorregión Pirineos-Mediterráneo, una estructura transnacional, constituye un salto cualitativo en el desarrollo desequilibrado y violento del territorio, fundado en un incremento superior de instalaciones, la ampliación de la red de transporte y una desintegración social calculada. El proyecto disparatado del macrocomplejo de la Vallfosca, una especie de Eurovegas pirenaico, ilustra si necesidad había el delirio desarrollista de los dirigentes actuales. El crecimiento no puede demorarse. Gracias a la aportación interesada de capital exterior, el territorio montano está siendo “ordenado” con planes territoriales para soportar la llegada de un montón suplementario de turistas venidos de otra parte. Los billetes de avión, la visita a los casinos y el paseo por la playa irán incluidas en el lote. El objetivo no puede ser otro que la completa transformación de las comarcas pirenaicas en un grandioso parque temático, una disneylandia alpina.

La industrialización de la economía catalana primero, seguida de la terciarización, habían creado un monstruo, el área metropolitana barcelonesa, que formaba un sistema urbano con otras conurbaciones menores conectado por autovías, autopistas y circunvalaciones. Y aquel monstruo albergaba a una extensa clase media con unas ansias de consumir territorio a tener muy en cuenta. Mientras tanto, la vida en la metrópolis había llegado a ser tan pobre, tan claustrofóbica, que las ganas de desconectarse auque fuera sólo un poco, de escapar hacia la naturaleza como antes hacían los burgueses y los aristócratas, fueron irreprimibles. Para esta clase, y para el proletariado que la imitaba en lo que podía, la ociosidad no era descanso e inactividad, sino ponerse en movimiento y hacer cualquier cosa que estuviera de moda para llenar su vacía existencia. Así pues, el aburrimiento y el hastío de las nuevas clases medias dieron lugar a la mercantilización del ocio, mediante la cual éste se volvía trabajo. El tiempo “libre”, gracias al estrés y al vacío de la vida privada en la conurbación, se convirtió en la materia prima de una industria capaz de empujar hacia arriba la demografía comarcal pirenaica, desarticular el territorio, orientar la vida de su gente hacia el consumismo, halagar el mal gusto de los visitantes y arruinar la belleza del entorno. El bronceado de montaña se volverá entre los metropolitanos un detalle de distinción, un trofeo, el rasgo diferencial de la marca Pirineos. El régimen capitalista tenía en los fugitivos de la metrópolis a su base social más ferviente, dispuesta a votar disciplinadamente a cualquier candidato pro turismo, y todos lo eran. Mientras esto sucedía, los grandes beneficiarios de la invasión de los excursionistas motorizados domingueros venidos de todas partes se relamían por el éxito en FITUR y por el reconocimiento de la zona pirenaica como destino turístico de excelencia por parte de la Unión Europea. Los Pirineos se sumergían en el mercado europeo y Barcelona compartía con otras conurbaciones transfronterizas la función colonizadora que antaño tenía en exclusiva. Era la plasmación última de la idea de progreso: el dominio nocivo y maligno de la naturaleza y la sociedad montañera por la ciencia, la tecnología, la economía y el Estado.

Todo el deporte de montaña, de la helibike al barranquismo, del trekking al snowboard, del parapente al esquí nórdico, es una concreción de la mentalidad capitalista primigenia: gusto por la competición, superación del obstáculo, resiliencia, culto al esfuerzo, atracción por el riesgo, exhibicionismo… No obstante, a los directivos síquicamente agotados por el trabajo el comercio montaraz dispone una cura a base de hidroterapia y tratamientos sicofísicos (wellness). El espíritu del capitalismo renace a partes iguales con la imagen del deportista y la del ejecutivo neurótico, pero todavía más en los especuladores: Los negocios inmobiliarios de la costa y el área metropolitana se dan con menos trabas en las comarcas del interior, ya que no hay oposición local efectiva, así que la ganancia es lo único que cuenta y el beneficio económico del turismo, comparado con el de cualquier otra actividad anterior, es de una superioridad aplastante. Hoteles, cámpings, campos de golf, promociones, discotecas, locales de comida basura, centros comerciales y automóviles a espuertas, reproducen las condiciones del hábitat urbano e imponen los valores de una vida prisionera del consumo. Suben los precios de la tierra y de los alquileres de las casas, el folklore local se degrada en espectáculo, las fiestas adquieren un toque superficial y carnavalero; el pasado se museifica y en definitiva los nexos morales se cambian por otros comerciales. El turista no tiene ningún interés en conocer los lugares que pisa y menos aún sus habitantes, por lo que se conformará con estereotipos. No es demasiado partidario de la autenticidad: con unos pocos elementos de color local y unos cuantos productos típicos tendrá suficiente. El ángel del kitsch le acompaña y protege de una originalidad excesiva: la vulgaridad y el mal gusto mandan. Podemos decir que la metrópolis proporciona una nueva forma material y espiritual al territorio; lo uniformiza, lo debilita y lo corroe sin que éste pueda defenderse, falto de fuerzas y medios. El turismo deja la sociabilidad local en una situación mucho más frágil que antes. Fin del espíritu comunitario, de la mano solidaria, de la mismísima noción de pueblo. 

Cuando el coche se convierte en una especie de prótesis del habitante de la gran urbe, el territorio se encuentra sometido absolutamente por ella y acaba por reflejarla en todos sus aspectos. Es ya un espacio periurbano, un satélite de la aglomeración metropolitana. La vida parasitaria ahora desempeña en él un papel decisivo y de rebote nacen nuevas clases emprendedoras y neorrurales ligadas directa o indirectamente al desarrollo unidireccional establecido. Para cambiar las cosas en el campo habría que cambiarlas en la ciudad. Para rehacer una vida sin apremios económicos en la periferia sería necesario desmantelar el centro. Nada liberador será posible si no salimos del capitalismo, pero no saldremos de él si dejamos atrás intactas todas sus estructuras.

A medida que las fuerzas destructivas del entramado turístico ganan terreno, se diversifican y se desestacionalizan, los espacios agrestes se masifican y despersonalizan, el paisaje se erosiona y la naturaleza retrocede; la flora se marchita pronto y la fauna se contrae y emigra a donde puede. Las contradicciones del desarrollismo se manifiestan en forma de urbanización desbocada, crisis ecológica, agotamiento de recursos y malestar social. Aunque la conciencia del carácter eminentemente devastador del crecimiento económico no surja de forma clara como oposición frontal fuera de minorías que se empeñan contra viento y marea en la defensa del territorio, la inquietud de quienes dependen económicamente del turismo ante las pérdidas debidas a la saturación, ha despertado una determinada sensibilidad por la conservación y la protección del medio. La expresión mágica de “turismo sostenible” se halla en boca de los representantes de los denominados “actores sociales”: organizaciones de empresarios, administración, grupos ecologistas, sindicatos y partidos políticos. Si bien el modelo de mercado permanece incuestionable, en paralelo sale la propuesta de “desarrollo local alternativo”. Esta clase de desarrollo quiere ligar consumo, estropicio y crecimiento con reposición y equidad, a base de “instrumentos de intervención y transformación de la economía”, es decir, con leyes, ordenanzas, tasas, contratos y programas promovidos o apoyados por las instituciones. No se pretende una desmercantilización del territorio, sino una explotación menos agresiva, recurriendo a una red económica marginal que sirva de paliativo y haga contrapeso al saqueo imparable del desarrollo puro y duro. Nada se cuestiona, ciertamente no el sistema capitalista. Se reivindica un uso sostenible del suelo sin pensar en desurbanizarlo; se pondera el derecho a escoger y cultivar los propios alimentos sin tocar la industria agroalimentaria; se piden normas racionales sin derogar las directrices actuales bastante permisivas en lo que se refiere a negocios dudosos; se reivindica un derecho consuetudinario sin menoscabar el derecho mercantil; en resumen, se reclama un turismo menos convencional, más ecológico, ignorando que ecología y turismo son términos antitéticos. 

En cualquier caso, ese turismo de algodón nunca alcanzará más que una parte minúscula de la demanda; nada comparable con el turismo de masas. Sin embargo, las nuevas clases medias de las comarcas pirenaicas observan la destrucción del territorio con preocupación, puesto que sus intereses salen a la larga perjudicados, pero no desean enfrentarse con los responsables. Son románticas y materialistas al mismo tiempo, burguesas y populistas. Están sentadas entre dos sillas. Quieren desarrollo y progreso sin las consecuencias que se derivan de los mismos. Quieren relaciones equilibradas con el medio sin sacarlo de la economía de mercado ni de la tutela del Estado: quieren a fin de cuentas la lluvia (o mejor la nieve) y el buen tiempo.

Ni la regeneración del territorio, ni la restitución a sus auténticos pobladores, pueden hacerse a medias, ni tampoco pueden llevarse a cabo legítimamente desde la administración, la política o la propia economía. La cogestión entre autoridades, sindicatos, clubes juveniles y empresarios, sólo es un mecanismo para armonizar el desarrollo más catastrofista con los intereses de la población medio domesticada, con el fin de hacer innecesarios los conflictos. Los típicos clichés de “sostenibilidad”, “responsabilidad”, “participación”, “democracia transversal”, “calidad”, “proximidad”, etc, lo demuestran bien a las claras. La democracia territorial es algo completamente diferente y tiene más que ver con la capacidad vecinal de organizarse autónomamente y de vivir en común sin mediaciones mercantiles ni dirigentes. Para revitalizar el territorio hay que desparasitarlo, lo que equivale a sacarlo de la economía mediante una acción descentralizadora, desindustrializadora y desurbanizadora que comportaría por un lado, un enfrentamiento con las clases dominantes y sus servidores políticos, y por el otro, una ruralización salvaje. Los ruralistas han de sostenerse en base a un compromiso sólido, pues necesitan objetivos claros y estrategias a medida. Las ocupaciones y movilizaciones en defensa del territorio han de permitir una correlación de fuerzas favorable a la autonomía campesina, lo justo para animar otro tipo de huida de las conurbaciones, de modo que no solamente se puedan repoblar los lugares abandonados o a trance de serlo, sino que además se pueda articular una red campesina y ganadera resistente a las normas, los reglamentos y los controles administrativos. A pesar de que cerca de quinientos municipios catalanes están en peligro de extinción al caer fuera de los circuitos turísticos, cada vez resulta más difícil una repoblación libre y una agricultura independiente. El Estado se mete por en medio cuando no lo hacen las fuerzas vivas municipales o los hombres de negocios, proscribe la ocupación de tierras y casas abandonadas, registra el ganado, cuenta los árboles y los cultivos, vigila las simientes, detecta a los huéspedes, en fin, regula de toda actividad. Obliga a etiquetar los productos, fotografía los edificios y propiedades, prohíbe la venta directa, fija cuotas y precios, especifica pagos y cobra impuestos. Pocos son los que se quejan abiertamente y su voz no se oye de lejos. Otros prefieren ser “pragmáticos” y pasar por el aro. A pesar de todo, la lucha continúa.

Dada la opinión mayoritariamente favorable al turismo de la vecindad, la defensa del territorio ha de empeñarse seriamente en una campaña de información. Por otro lado, convendría remarcar sus dos vertientes, la desmanteladora y la reconstructora. Es una doble lucha por liberar el territorio de la economía y por impulsar una vida libre en el campo, arraigada, en equilibrio con el entorno y ajena tanto a la normativa como a la mística. Es una pelea constante por frenar los grandes proyectos inútiles de las constructoras y los gobiernos y por cerrar el paso a las frenéticas hordas urbanas y a las complacientes administraciones locales. Un combate para crear formas de autogobierno y de trabajo colectivo, para volver a los concejos abiertos (en el Berguedà había dos, Fígols y Sant Jaume de Frontanyà), a las las juntas vecinales, los campos abiertos y los bienes comunales. Por consiguiente, también es una lucha por reencontrar la ciudad, por darle dimensiones humanas y ponerla en marcha desde el ágora. No puede existir un territorio libre envolviendo a una urbe esclava, ni una ciudad emancipada dentro de un territorio subordinado.

Miquel Amorós - Charla del 24 de febrero d 2018 en el casal d’avis de Berga, celebrando el séptimo aniversario del grupo Piolet Negre.