Para este viaje no hacían falta alforjas
y con la sultana ya hubiera ido el partido ‘apañao’.
Porque por lo menos con Susana no cabe la duda sobre qué esperar (y me refiero a entre las personas no enajenadas), pero aquí el guaperas, aunque obviamente sabíamos quién era, dejaba en el aire la posibilidad de que tuviera que hacer el paripé y alguna concesión por cómo y en base a qué había vencido a su archienemiga en el golpe palaciego. Pero ni por esas.
A
este personaje la militancia se la trae al viento, porque a
desvergonzado no le gana nadie, y a oportunista mucho menos.
Él es así: lo mismo te canta la
internacional con el puño en alto que te dice que ni hablar de huelgas
feministas, aunque le gustan mucho, pero más si no van de ese palo de la
defensa de clase.
El de la sonrisa es el auténtico gurú del ‘sí pero
no’ pero con el peso de la posición real siempre en el lado contrario a
cualquier cosa que huela a socialista y obrera, y esa huelga feminista
del 8 de marzo huele a principios de izquierda, lo cual no casa nada
bien con el PSOE, mucho más dado al ‘rollo pop’ en plan intrascendente;
de ese de hablar por no callar o como mucho del que no toca la cartera
de sus jefes y mecenas.
Y por tanto no van a secundar esa huelga, pero
volviendo a insistir en que les gusta mucho, porque hay que estar en
todas partes, y siempre a favor y en contra de todo y de nada, pero que
no, que de huelga nasti.
Y es que este nuevo PSOE se parece mucho
al no tan nuevo, pero incluso en peor versión.
Porque eso de apoyar la
censura en ARCO suena de un facha bastante novedoso, y lo de librarse
del marrón de tener que aprobar la proposición de ley de la ILP de la renta mínima
haciendo faltar a los suficientes diputados es de una vertiente
fariseísta bastante chusca y poco explotada hasta el momento por los de
Ferraz.
Será por eso por lo que el ‘nuevo’ PSOE
tampoco planteará jamás una solución que, teniéndola en su mano y sin
condiciones, sí hubieran aprovechado con absoluta seguridad cualquiera
de los viejos PSOE’s para hacerse con el poder, y además ‘gratis’.
Y eso
que esos viejos PSOE’s no tenían la presión de estar ejerciendo de
partido de presunta izquierda de escaparate en un país que, como hemos
sabido esta semana, según
Amnistía Internacional y lo que es más
escandaloso, hasta según el New York Times, hoy es algo mucho más
parecido a Turquía o a una dictadura bananera que a una democracia
formal, aunque muchos abnegados compatriotas no quieran acabar de
aceptarlo, o en realidad se sientan encantados con ello.
Pero no seamos hipócritas, porque si las
elecciones no están amañadas –y no lo parece, o al menos no hasta esos
extremos– la responsabilidad de que el PSOE siga, no solo existiendo
sino siendo decisivo, no es precisamente del PSOE.
Alguien nos va a tener que enviar al rincón de pensar, a ver si como sociedad por fin hacemos propósito de enmienda.



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