Casi 80 niños condenados a morir en las cárceles de EEUU
Dos tercios
de los miles de menores condenados a cadena perpetua son de color y 175
niñas, algunos de los cuales llevan más de media vida encerrados.
Librado al final de esta posibilidad, a cambio de una condena hasta 2018, Cristian (foto)
escapó de unirse a un selecto grupo, el de los niños sentenciados a
morir en una prisión norteamericana. En la actualidad, 79 presos con
menos de 14 años se encuentran cumpliendo cadena perpetua sin
posibilidad de excarcelación, de los casi 2.500 menores condenados en el
país a estar toda su vida en una cárcel, según cifras de Human Right
Watch, un 16,4% del total de presos. Casi dos tercios de estos menores
son jóvenes de color y 175 niñas, algunos de los cuales llevan más de
media vida encerrados.
Una
polémica que se reabre después de que la Corte Suprema, el más alto
tribunal de EEUU, declarase en mayo de este año que la cadena perpetua a
menores era inconstitucional. Se trataba de la tercera decisión sobre
esta materia que tomaba el grupo de nueve magistrados: en 2005 abolió la
pena de muerte para este colectivo, salvando a 50 niños del corredor de
la muerte, y en 2010 declaró inválida la cadena perpetua para 130
menores sin delitos de sangre.
A pesar de
ello, la histórica decisión no supone el fin de estas condenas, como ha
quedado patente en el caso de Cristian Fernández. Con cinco votos a
favor y cuatro en contra, la Corte Suprema concluyó “que cualquier
jurado o juez debe tener en cuenta los factores atenuantes que han
llevado al joven a cometer el delito antes de imponer una condena que
implique pasar toda la vida en prisión”.
El alto
tribunal se pronunció respecto al caso concreto de dos menores de 14
años, Evan Miller y Kuntrell Jackson, aunque la sentencia sentó
jurisprudencia. “Espero que la mayoría de los convictos tengan nuevas
sentencias, y admito que esta nueva decisión por parte puede hacer que
los Estados cambien las condenas por su cuenta o modifiquen sus leyes”,
sostenía Bryan Stevenson, abogado de ambos menores, tras conseguir la
rebaja para sus defendidos.
EEUU dificulta la imposición de estas penas, pero no las prohíbe
Los
magistrados del Supremo dejaban claro que “la posibilidad de que estas
condenas se den, va a ser muy baja”, aunque no imposible, al acogerse a
la Octava Enmienda, que garantiza el derecho a no ser sometido a
castigos inusuales o crueles, a la inmadurez e impulsividad de los
condenados para adoptar penas menos rigurosas que a un adulto.
Dejaba sin
embargo la puerta abierta a la posibilidad de que sean juzgados como un
mayor de edad, como es la situación de Cristian Fernández. Además,
algunos de los miembros del alto tribunal expusieron sus reticencias a
la decisión. “No hay nada en nuestra Constitución que autorice a esta
Corte a cambiar esta decisión”, aseguraba el juez Thomas.
La facción
más conservadora formada por su presidente, John Roberts, y los jueces
Antonin Scalia, Clarence Thomas y Samuel Alito se opuso rotundamente a
la medida, argumentando que “las decisiones sobre las sentencias más
apropiadas para los adolescentes asesinos tienen que ser tomadas por los
legisladores y no por los tribunales”.
29 estados no diferencian entre homicidas adultos y menores
Y es que en
29 estados norteamericanos, la ley todavía establece la cadena perpetua
para el homicidio, con independencia de si el crimen ha sido cometido
por un menor. Los Estados tienen libertad para determinar su duración
máxima, la mínima es de 10 años, aunque la mayoría todavía recoge la
pena de por vida, sin libertad condicional, siendo el único país del
mundo en aplicar esta severa pena contra los menores, según Amnistía
Internacional.
Varios
tratados internacionales prohíben precisamente la imposición de estas
condenas, como el artículo 37 de la Convención de la ONU sobre los
Derechos del Niño de 1989, ratificada por todos los países salvo EEUU y
Somalía. Por otro lado, la Convención Internacional de Derechos Civiles
de 1966 fue firmada por EEUU a cambio de incluir una excepción a la
prohibición para condenar a menores en “circunstancias excepcionales”.
Los menores con cadena perpetua se han multiplicado por seis desde 1966
Entonces
había 400 menores en esa situación, ahora son más de 2.500 los niños que
podrían pasar el resto de su vida tras las rejas. Una situación que
parece no tener fin, a pesar de las sentencias del Supremo
norteamericano. De hecho, el Departamento de Justicia de EEUU reconoce
hasta 29 casos de menores de 14 años que han cometido asesinatos en los
últimos dos años.
Cristian
Fernández podría convertirse en unos meses en uno de esos menores que
crezcan y envejezcan en prisión. La acusación de la Fiscalía para
juzgarlo como un adulto por la gravedad de su crimen fue aceptada por el
juez. De nada sirvió una iniciativa popular que recogió más de 190.000
firmas en todo el país para que sea juzgado como lo que es, un menor.
La fiscalía
se opone a esta petición, que permitiría que Fernández quedase libre
con 21 años. “Tenemos que proteger a la sociedad de este individuo.
Aplicar la pena máxima a un niño de 12 años es algo muy triste, pero es
la única medida legal que tenemos para asegurar la seguridad de los
ciudadanos”, aseguraban los responsables de la acusación contra el
menor.
Fuente: Teinteresa.es


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