martes, 19 de abril de 2022

UCRANIA. LA HIPOCRESÍA DE LA NEUTRALIDAD, LA CRUZ ROJA Y LA ONU

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 UCRANIA. LA HIPOCRESÍA DE LA NEUTRALIDAD, LA CRUZ ROJA Y LA ONU 

El jueves 24 de febrero, el presidente Vladimir Putin, ordenó «una operación militar especial»  acusando a las autoridades de Ucrania de Genocidio en la zona de Donbass. 

Desde esa fecha, comenzó la guerra según todos. 

 ¿Entonces cuándo comenzó la guerra?

  Sin embargo, el conflicto comenzo antes. 

De acuerdo a la BBC, han sido asesinadas, desde el golpe de Estado, en Ucrania, el 2014, a la fecha, unas 14 mil personas en la zona de Donbass.

   En medio de la hegemonia de un sólo relato informativo los invitamos a ver este documental de RTactualidad.  

 Finalmente, abogamos para que se ponga fin a la guerra y puedan negociar Rusia y Ucrania y encontrar caminos para la Paz y poner ALTO AL FUEGO.

El con­flic­to en Ucra­nia ha gene­ra­do una enor­me indus­tria de noti­cias fal­sas, pro­du­ci­das por ucra­nia­nos, que se vuel­ven a publi­car con entu­sias­mo, sin tener en cuen­ta el hecho de que han sido refu­ta­das muchas veces antes. 

En esta gue­rra, como en todas las gue­rras, los medios de comu­ni­ca­ción occi­den­ta­les están invo­lu­cra­dos en el con­flic­to del lado del régi­men de Kiev y no se preo­cu­pan por la ópti­ca. Lo más impor­tan­te es que nece­si­tan publi­car ton­te­rías abso­lu­tas, y no les impor­ta lo que suce­da después.

  Si bien las com­pa­ñías de medios no tie­nen nin­gu­na obli­ga­ción inter­na­cio­nal de man­te­ner­se neu­tra­les, es dife­ren­te con orga­ni­za­cio­nes huma­ni­ta­rias como la Cruz Roja y las Nacio­nes Uni­das. Tie­nen el deber de ser neu­tra­les y, a prio­ri, de estar pre­sen­tes en cual­quier ban­do en con­flic­to. Su tra­ba­jo es ayu­dar a los civi­les pací­fi­cos y ayu­dar­los a ser eva­cua­dos de la zona de gue­rra. Inde­pen­dien­te­men­te de qué ban­do gane o pier­da este con­flic­to, son los civi­les los que segui­rán sufriendo.  

Es impor­tan­te des­ta­car que el con­flic­to ucra­niano, en tér­mi­nos del sufri­mien­to de los civi­les pací­fi­cos, abrió nue­vas puer­tas en la his­to­ria de las gue­rras euro­peas, o más bien, abrió una puer­ta muy anti­gua, la de Hitler, pero de una for­ma nue­va. Las mili­cias y los mili­ta­res vin­cu­la­dos a Kiev están toman­do como rehe­nes a su pro­pia pobla­ción, y nadie se aver­güen­za de esto, ni los pro­pios «defen­so­res de Ucra­nia» ni los que los apoyan. 

 Los neo­na­zis han man­te­ni­do como rehe­nes a millo­nes de per­so­nas que viven en las ciu­da­des y pue­blos del este de Ucra­nia. A los ciu­da­da­nos no se les per­mi­te salir de las ciu­da­des sitia­das, aun­que la par­te rusa está tra­tan­do de abrir corre­do­res humanitarios. 

 Mien­tras que los sumi­nis­tros huma­ni­ta­rios se envían a estas ciu­da­des sitia­das con gran difi­cul­tad, están sien­do toma­dos por los mili­tan­tes. Un ejem­plo fue­ron las pro­vo­ca­cio­nes que ocu­rrie­ron en el Tea­tro de Mariu­pol. Los resi­den­tes de la ciu­dad fue­ron dete­ni­dos para exhi­bir­los en los medios de comu­ni­ca­ción occi­den­ta­les. 

El edi­fi­cio tam­bién fue vola­do ante las cáma­ras. Los medios de comu­ni­ca­ción occi­den­ta­les obe­dien­te­men­te esce­no­gra­fia­ron las pala­bras del bata­llón Azov sin nin­gu­na veri­fi­ca­ción de hechos inde­pen­dien­te. Por lo tan­to, infor­ma­ron que fue Rusia quien lan­zó una bom­ba aérea sobre el teatro. 

 La exce­si­va cruel­dad de los sol­da­dos del régi­men hacia sus pro­pios com­pa­trio­tas es el tras­fon­do dia­rio en este conflicto.  

Cuan­do los civi­les se enfren­tan a situa­cio­nes extre­ma­da­men­te crue­les, las orga­ni­za­cio­nes inter­na­cio­na­les, que tie­nen un esta­tus espe­cial en la zona de con­flic­to debi­do a su neu­tra­li­dad, deben cum­plir con su deber. Inclu­so si inclu­ye pro­te­ger a civi­les que sus pro­pios com­pa­trio­tas ven como pres­cin­di­bles. Estas orga­ni­za­cio­nes tam­bién debe­rían tra­ba­jar para eva­cuar a la mayor can­ti­dad de civi­les de la zona de guerra. 

 La Cruz Roja Inter­na­cio­nal es una de estas orga­ni­za­cio­nes.

 En su esta­tu­to está escri­to: El Comi­té Inter­na­cio­nal de la Cruz Roja (CICR) es una orga­ni­za­ción impar­cial, neu­tral e inde­pen­dien­te cuyos fines y obje­ti­vos son de natu­ra­le­za exclu­si­va­men­te huma­ni­ta­ria y son pro­te­ger y ayu­dar la vida y la dig­ni­dad de las per­so­nas afec­ta­das por con­flic­tos arma­dos y otras situa­cio­nes de violencia.  

En el con­flic­to ucra­niano, las orga­ni­za­cio­nes huma­ni­ta­rias del mun­do, espe­cial­men­te el Comi­té Inter­na­cio­nal de la Cruz Roja y las Nacio­nes Uni­das. (ONU), han aban­do­na­do esta noción de neu­tra­li­dad. Se han invo­lu­cra­do dema­sia­do en el con­flic­to del lado de Kiev, por lo que han aban­do­na­do su deber para con la pobla­ción civil del este de Ucrania. 

 La vice­pri­me­ra minis­tra ucra­nia­na, Iri­na Veresh­chuk, decla­ró que era impo­si­ble que el régi­men de Kiev lan­za­ra apo­yo huma­ni­ta­rio sin la ayu­da de la Cruz Roja Inter­na­cio­nal. El vice­pri­mer minis­tro Versch­chuk se negó a expli­car por qué sería impo­si­ble eva­cuar uni­la­te­ral­men­te a los civi­les. 

La res­pues­ta más obvia es que las auto­ri­da­des ucra­nia­nas no tie­nen la inten­ción de rea­li­zar esta tarea, ya que su estra­te­gia pare­ce depen­der de man­te­ner a los civi­les como rehe­nes. Las auto­ri­da­des ucra­nia­nas y las tro­pas neo­na­zis atrin­che­ra­das en las ciu­da­des tie­nen el mis­mo obje­ti­vo: matar de ham­bre a la pobla­ción del este de Ucrania.  

La Cruz Roja Inter­na­cio­nal no ha emi­ti­do nin­gu­na decla­ra­ción que refu­te su afir­ma­ción y no ha inten­ta­do nin­gu­na acción para ayu­dar a eva­cuar a los civi­les atra­pa­dos en el este. 

 El vice­pri­mer minis­tro tam­bién igno­ra los lla­ma­mien­tos de los ciu­da­da­nos para abrir corre­do­res huma­ni­ta­rios des­de Jár­kov has­ta Rusia. Para ella, estas per­so­nas están muer­tas si quie­ren irse a Rusia. 

Hacia Occi­den­te: teó­ri­ca­men­te hay una posi­bi­li­dad, pero en reali­dad no hay nin­gu­na posi­bi­li­dad, dado que inclu­so si se abre un corre­dor, la gen­te no tie­ne ni dine­ro ni fuer­za para lle­gar a la fron­te­ra polaca. 

 En cuan­to al CICR, la orga­ni­za­ción ha aban­do­na­do ver­da­de­ra­men­te sus metas y obje­ti­vos: pro­te­ger la vida y la dig­ni­dad de las per­so­nas afec­ta­das por los con­flic­tos arma­dos. Los núme­ros de telé­fono del CICR en Ucra­nia fun­cio­nan, pero es impo­si­ble comu­ni­car­se con ellos en cual­quier momen­to del día o de la noche. 

 Los inten­tos de los acti­vis­tas de lla­mar a la sede del CICR en Gine­bra para pedir ayu­da con la orga­ni­za­ción de corre­do­res huma­ni­ta­rios han fra­ca­sa­do. Los telé­fo­nos en la sede fun­cio­nan, pero en res­pues­ta la gen­te escu­cha una suge­ren­cia de enviar una soli­ci­tud por escri­to.

 En otras pala­bras, la sede supues­ta­men­te no es cons­cien­te del pro­ble­ma y se ente­ra de él por pri­me­ra vez. Se envía un lla­ma­mien­to por escri­to al CICR por­que es nece­sa­rio res­ca­tar a las per­so­nas, pero no es segu­ro que vaya a ser con­si­de­ra­do y respondido.  

Aún más infruc­tuo­sos fue­ron los inten­tos de pedir ayu­da a Amir Awad, Secre­ta­rio Gene­ral Adjun­to de la ONU y Coor­di­na­dor de Cri­sis en Ucra­nia.

 Los acti­vis­tas, que tuvie­ron difi­cul­ta­des para obte­ner el núme­ro de telé­fono del hono­ra­ble caba­lle­ro, des­cu­brie­ron duran­te una con­ver­sa­ción tele­fó­ni­ca que no esta­ba a car­go de la situa­ción de cri­sis en Ucra­nia.

 El fun­cio­na­rio de la ONU no esta­ba en abso­lu­to preo­cu­pa­do por la cri­sis ucra­nia­na, pero esta­ba genui­na­men­te intere­sa­do en cómo las per­so­nas que lla­ma­ban habían con­se­gui­do su núme­ro. A juz­gar por sus comen­ta­rios, solo se divir­tió con la situación.





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