miércoles, 7 de febrero de 2018

La falsedad de la crisis del sistema de pensiones





El sistema de reparto del Reino de España es sólido. El sistema público de pensiones del reino de España es un buen sistema, de los mejores del mundo, siempre y cuando haya unos mínimos de empleo y que estos tengan unos mínimos de calidad. Este es el problema, no el sistema. 


El sistema de pensiones ha sido víctima de la política económica Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y del Partido Popular (PP) con sus políticas económicas y laborales alejadas de los intereses de la mayoría de la población. Por cierto, también aplaudidas por la derecha extrema de Ciudadanos (Cs).


Y Les quiero recordar que sus reformas laborales se hicieron de espaldas a las personas trabajadoras y en contra de las organizaciones de los trabajadores, sus sindicatos que les hicieron sendas huelgas generales en su contra. Son sus políticas económicas y laborales las que han llevado a dilapidar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, y esto es grave.


El sistema de pensiones tiene dos mecanismos que garantizan su sostenibilidad: 1) La constitución del fondo de reserva con los superávits de las aportaciones y 2) la obligación del estado para cubrir las carencias de cotizaciones.

 
Pues bien, para empezar no todos los superávits en la historia de la seguridad social de los últimos 40 años se llevaron al fondo de reserva –que no existía antes del año 2000– y esto es importante recordarlo cuando ahora nos dan en forma de préstamos un fondo para cubrir el llamado déficit.


Desde el Año 2000, hasta el 2011, en tan solo 11 años este fondo se fue incrementando en su dotación con los excedentes de los ingresos que financian las prestaciones contributivas, nuestras cotizaciones, hasta llegar a 66.815 millones de euros de superávit en el 2011!


A esta enorme cantidad de dinero tendríamos que añadirle bastantes miles de millones más a cuenta de:

a) las bonificaciones y exenciones a la Seguridad. Social por parte del empresariado que no estén justificadas y demostrado su retorno en forma de empleo. En cualquier caso, gastos que jamás tendrían que haber salido de la caja de nuestras cotizaciones.

b) Y aún habría que añadirle, una deuda histórica por parte de las finanzas del estado a la tesorería de la Seguridad Social que como ha demostrado el sindicato CCOO supera el medio billón de euros que fueron destinados en diferentes momentos en los últimos 40 años a gastos que no tiene nada que ver con la seguridad social.


Ya sé que este dinero ya no existe, pero sí existió en la contabilidad y esto nos sirve para poder criticar con dureza los préstamos que ahora se hacen a la seguridad social por parte del estado.


Si se hubieran hecho las cosas mejor, hoy tendríamos una buena bolsa de millones de euros para paliar el efecto del desastre económico llamado crisis como si hicieron países como Suecia –crisis, que no fue más que una fiesta financiera obscena que acabo en un desastre económico en el cual se socializaron las pérdidas de la gran banca de manera dramática para las clases populares.


En segundo lugar, el gobierno incumple la obligación de suplir con aportaciones del estado las carencias de cotizaciones que tenemos en la actualidad y que en ningún causa son responsabilidad de los cotizantes.


 En vez de aportaciones, nos dan créditos que endeudan falsamente a la seguridad social. Esta es la trampa, entre otras, por ejemplo, ¿porqué se niegan a cumplir las recomendaciones del tribunal de cuentas de condonar la deuda de 17.000 millones de la seguridad social?


Es el estado otra vez el que está incumpliendo sus obligaciones y quien genera la situación de crisis en la seguridad social.


El problema es que todas las reformas que se han hecho en décadas se han hecho para reducir el gasto, pero no los ingresos. Y se ha querido aislar el sistema de la Seguridad Social de la economía en general y de la legislación laboral como si pudieran pensarse por separado.


 La base de las futuras pensiones contributivas son las actuales cotizaciones a la Seguridad Social


Por lo tanto, sino se crea empleo de calidad la crisis irá a más y tampoco sé podrá mantener por sí sólo el poder adquisitivo de los actuales pensionistas y menos con la reforma del PP de 2013 y su factor de sostenibilidad que reduce las pensiones en función de la esperanza de vida, lo que conducirá a que cobremos pensiones de pobreza a medida que no hagamos mayores.


Es decir, lo que hablemos y incluso pactemos en el pacto de Toledo sólo serán parches, porque el problema de fondo es que la precariedad de hoy será la precariedad de los jubilados del mañana o ya del presente.


Por todo esto, quiero que quede bien claro, que el sistema de pensiones no es malo –de hecho sería el que recomendaríamos en un proceso constituyente para la república– ni está en crisis.


 Lo que estaría en una crisis muy profunda, podrían ser las finanzas del propio estado, como así es y aquí las políticas del gobierno, de cualquier gobierno, tendrán que priorizar o el sistema de pensiones, o por ejemplo, el presupuesto militar. Me parece que me explico.


Y nosotros lo tenemos claro. Exigimos que los diferentes gobiernos cumplan –si pretenden seguir siendo un estado social– y hagan que las pensiones sean sostenibles y suficientes. Es decir, que si no se cubren los gastos con las cotizaciones, estos deban ser financiados a cargo de los presupuestos generales del estado a fondo perdido.


Y esto es posible, teniendo en cuenta que el Reino de España está muy por debajo de la media Europea en cuanto al gasto social. Concretamente dedica el 23,7 % del PIB, casi 5 puntos menos que la media europea dedica a gasto social.


Y afinando más, todos los países de nuestro entorno dedican más porcentaje del PIB a gasto social, incluyendo Portugal y Grecia, que el Reino de España. Luego hay margen en los PGE para que la financiación de las pensiones no dependa de falsos prestamos como se está haciendo ahora.


Es decir, no queremos préstamos, porque no lo son, a no ser que interese que aparezca la palabra déficit asociada al sistema de pensiones y no a las finanzas del estado con fines ocultos: favorecer la demanda histórica del capital de poder entrar en el gran negocio de las pensiones privadas.


Y todo esto que les digo es difícil de conciliar en el actual Pacto de Toledo donde estamos analizando cosas muy contradictorias como percatarse de los incumplimientos reiterados de las recomendaciones del mismo Pacto de Toledo año tras año, o del tribunal de cuentas, etc. por parte de los gobiernos del PSOE y del PP


En cualquier caso, y mientras continúa el debate sobre lo que denunciamos, como medidas inaplazable y urgentes, creemos imprescindible que:


1) el Gobierno del Estado vuelva a ligar la revalorización de las pensiones al IPC por ley: las pensiones no pueden revalorizarse por debajo del incremento de coste de la vida;


2) adoptar medidas fiscales con recursos procedentes del presupuesto del Estado, no del presupuesto de la Seguridad Social; y una lucha más decidida y con mayores recursos contra el fraude a la seguridad social y a la hacienda pública;


3) Devolver el papel usurpado a los sindicatos, el poder a la negociación colectiva que fue dinamitada en las dos últimas reformas laborales –la negociación colectiva es una de las mejores herramientas en políticas retributivas;


4) adoptar las medidas necesarias para que aquellos periodos de larga inactividad de la persona trabajadora, de baja cotización por salarios bajos o por prestación laboral a tiempo parcial, para su cómputo en el cálculo de la pensión de jubilación no sea penalizado en el futuro con prestaciones de miseria.


5) adoptar las medidas necesarias por parte del Gobierno del Estado, tanto legislativas como de gestión y de control, para evitar que el gobierno estatal de turno pueda jugar o perder, por falta de previsión o de sensibilidad social, los ahorros generados por las aportaciones de mucha gente trabajadora a lo largo de su vida.


6) destopar la cotización a máximos, la diferencia salarial en una misma empresa, entre los que cobran más y los que cobran menos ha alcanzado una distancia abismal que se debe corregir mediante aportaciones superiores de los que más cobran a la hucha de las pensiones para todos;


7) Y para terminar por hoy, promover la equiparación de las pensiones entre hombres y mujeres, diferenciadas actualmente debido a la brecha salarial, estudiando la aplicación de un factor corrector que compense la diferencia de la pensión por la diferencia de cotizaciones durante la vida laboral.


http://diario16.com/la-falsedad-la-crisis-del-sistema-pensiones/



 

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