"La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira"
martes, 17 de octubre de 2017
Industria papelera y “gasolina para el monte”: claves del fuego en Galicia
*
La expansión del eucalipto para su uso en la industria papelera,
la falta de una política de prevención, la precarización de los
dispositivos de lucha contra el fuego y la Ley de Montes son algunas de
las claves para entender la situación que se vive hoy en Galicia.
Galicia se consume bajo el fuego. 146 incendios se han declarado
desde el pasado viernes en la comunidad y cuatro personas han fallecido a
causa de las llamas, mientras varios focos siguen activos en torno a la
ciudad de Vigo y otras partes del territorio.
En los últimos
tres días han ardido 4.000 hectáreas de monte, que se suman a las más de
100.000 quemadas en 11.600 incendios en todo el Estado en lo que va de
año. La falta de una política de prevención global, la precarización y
privatización de los dispositivos de prevención y lucha contra el fuego,
el eucalipto y el papel de las madereras o la Ley de Montes, algunas
claves para entender la situación que se vive hoy en Galicia.
ENCE Y EL PAÍS DEL EUCALIPTO
Existe
un plan para que Galicia sea "un puro eucaliptal". Es lo que afirma
Xosé Ramón Cendán, miembro de la ejecutiva del Sindicato Labrego Galego
(SLG), quien plantea que detrás de ello existe "claramente una presunta
corrupción Ence-Xunta".
Este profundo conocedor del monte de
la zona tiene muy claras las causas principales de fondo que han acabado
en el desastre medioambiental, humano y económico que estos días —y en
los últimos años— vive la región.
Cendán
plantea que “no existe una coordinación ni una ordenación del
territorio y los pueblos están cercados por eucaliptos”, algo que
aumenta el riesgo para la población en caso de incendio.
La
falta de control y el fomento del cultivo de eucalipto para la
industria papelera han hecho que el uso del suelo se haya modificado
profundamente en apenas unas décadas, copando áreas de uso agrario con
este tipo de árbol —"gasolina para el monte", como lo denomina Cendán—, de rápido crecimiento pero devastador para la prevención del fuego.
Cadena humana para apagar el fuego en Vigo en la madrugada del 15 de octubre. Nacho Morán
“Cuando no había normativas de suelo, la gente tenía el territorio
ordenado, pero hoy los estudios y los técnicos trabajan para los
negocios, y el mayor negocio es Ence”, explica el experto.
La
multinacional papelera es uno de los principales productores mundiales
de pasta de papel procedente de cultivos forestales, básicamente
eucalipto.
La empresa ha saltado a la esfera mediática en numerosas
ocasiones por desastres ambientales, sospechas de prevaricación, puertas
giratorias e incluso relaciones matrimoniales entre representantes de
la empresa y de la Xunta, hechos que volvieron a salir a la palestra el
año pasado, cuando consiguió una prórroga de nada menos que de 60 años para continuar su actividad en su fábrica de Lourizán, en la ría de Pontevedra.
“Tendría
que haber una ordenación del territorio clara y tener una silvicultura y
una diversificación adecuadas, lo que sería una prevención totalmente
racional. Sin embargo, se está haciendo todo lo contrario. Invertir ahí
sería mucho más eficiente que invertir en grandes equipos”, apunta
Cendán.
suelo agrario y 'ley de depredación de galicia'
El integrante del SLG expone, además, que Galicia se está quedando
sin suelo agrario en la parte occidental de Coruña, Pontevedra y en el
norte de Lugo. “Esto es una barbaridad de destrucción, un diseño del
país que lo que hace es echar a la gente del entorno rural”, lo que
produce una gestión del monte menos eficiente y mucho más propicia a la
expansión de las llamas.
“La
política real es que se trabaja para que la gente se vaya del campo y
venga otro tipo de actores que invierte un dinero, pero no está en la
zona ni le interesa que esté nada ordenado”. Es la política del Gobierno de Núñez Feijóo, con leyes como la de
Fomento de Iniciativas Empresariales, apodada “Ley de Depredación de
Galicia”, que fomenta la liberalización del suelo.
Esta ley se vota este
17 de octubre en el Parlamento gallego a pesar de tener en contra a
organizaciones ecologistas como Adega o Contraminacción y sindicatos
como la CIG.
Por todo ello, Cendán aboga por “recuperar las
tierras de uso y suministro agrario; reducir el número de eucaliptos,
dejarlos acotados a unas masas en determinados sitios pero con espacio
agrario, y diversificar el monte. Es como si plantas en toda España
maíz... al final habrá unas plagas que no se podrán gestionar, y aquí ya
hay más terreno de eucalipto que superficie agraria”. Para conseguirlo
llama a la sociedad a “obligar al Gobierno a cambiar sus políticas,
porque tiene demasiados intereses y no lo va a hacer”
.
PLAN DE PREVENCIÓN Y PRECARIZACIÓN
Galicia
no ha perdido a 436 efectivos para combatir incendios en las últimas
dos semanas, sino cerca de mil: 436 contratados directamente por la
Xunta y cerca de 500 de la empresa pública Seaga. Al finalizar la
temporada de verano, el pasado 30 de septiembre, los 436 efectivos
contratados por tres meses para la prevención de incendios eran cesados
por la Xunta de Galicia.
“Como la Xunta suele improvisar, no
tuvo en cuenta que al ser contratados como trabajadores de tres meses
obligatoriamente no se les podía prorrogar, cuando sabíamos que las
condiciones climáticas seguían siendo adversas y se podía producir una
oleada de incendios”, explica Sebastián Hernández, secretario de la
Asociación Profesional do Servizo Público de Prevención e Defensa Contra
Incendios Forestais da Xunta de Galicia (Apropiga).
Hernández denuncia que “hay una obvia precarización” en un
dispositivo de prevención y lucha contra los incendios “fragmentado y
privatizado”. Además de los trabajadores empleados directamente por la
Xunta, hay otros 500 efectivos en 125 brigadas terrestres contratados
por la empresa pública Seaga, que trabajan a través de una encomienda de
gestión de la Xunta y que fueron cesados a lo largo de la primera
semana de octubre.
“La Xunta improvisa, y sabiendo que se
aproximaba una más que probable oleada de incendios, vuelve a
recontratar, saltándose la propia ley, a los 436 trabajadores directos
de la Xunta, que son principalmente vigilantes, emisoristas y
conductores de autobomba, pero faltaban las brigadas de tierra, de
Seaga, porque si no tienes quien apague los fuegos tirando manguera
tienes un problema. Pero los llamaron tarde, algunos se incorporan hoy”,
afirma.
Para el secretario de Apropiga, el problema es de
“modelo global, de estructura” en la prevención de incendios en Galicia.
Hernández denuncia que el plan de prevención de incendios que la Xunta
aprueba anualmente “no se consensúa” con el sector asociativo ni con los
profesionales, sino que se presenta en una mesa donde se hallan
presentes los productores de madera, empresas y productores de montes y
se entrega sin posibilidad de alegaciones. “No se produce una reflexión
de lo que se hizo bien y lo que se hizo mal en años anteriores”, dice
Hernández, que insiste en que “esta oleada de incendios no es
sorpresiva”.
Los gobernantes “no abordan la raíz del problema,
porque esto fue una improvisación y una chapuza”, afirma el portavoz de
Apropiga. “El monte está quedando abandonado y cualquier política de
prevención tiene que atender eso, y hace falta un modelo de prevención
que sea eficaz y congruente, es necesario consensuar un modelo”, añade.
Ley de Montes
El
11 de octubre, con mayoría absoluta en el Senado, el PP votaba en
contra de la tramitación de la Proposición de Ley presentada por Unidos
Podemos-En Comú Podem-En Marea para modificar la Ley de Montes aprobada
en 2015 y eliminar los supuestos que permiten la recalificación del
suelo quemado.
Aunque esta ley prohíbe, en su artículo 50 —y al
igual que la anterior legislación de 2006 a la que esta modificó—, “el
cambio de uso forestal al menos durante 30 años” tras un incendio, sí
incluye hasta cuatro supuestos que permiten a las comunidades autónomas
el cambio de uso de los terrenos quemados, unos supuestos que abren la
puerta a especular con los montes incendiados.
Esta modificación fue
aprobada en 2015, a pesar de las denuncias de los grupos ecologistas y
los agentes forestales, con los votos a favor de PP, UPyD y UPN, la
abstención del PSOE y los votos en contra del resto de partidos.
Cambio climático
La Agencia Estatal de Meteorología ya lo había avisado en septiembre.
Tras un verano especialmente caluroso —otra vez—, con una temperatura
media de 24,7 grados, 1,6 por encima de la media estival (registrada en
el periodo 1981-2010), el otoño iba ser a su vez “más cálido de lo
habitual, sobre todo octubre y diciembre”, según indicaba el 20 de
septiembre la portavoz de la Aemet, Ana Casals.
Si ya había
certezas, la hipótesis de que el cambio climático está afectando a
Galicia especialmente se cobra ahora 146 argumentos más en forma de
incendios solo este fin de semana.
El Grupo Intergubernamental de
Expertos sobre el Cambio climático de la ONU dejó claro en sus últimos
informes que el cambio de los registros iba a producir más incendios.
Cada vez más grandes, más devastadores.
Imagen de los estragos del fuego en el concello de Nigrán, Pontevedra. Samuel Cid
La Península Ibérica y el sur de Europa son, precisamente, las zonas
más vulnerables, con Galicia en la zona cero. Muchos son los
llamamientos que se han hecho para alertar de la situación desde hace
años. Nadie puede decir que no había señales de lo que podía pasar, y
está pasando. El informe Cambio climático, impactos y vulnerabilidad en Europa 2012 situaba
ya hace cinco años al noroeste peninsular en una de las zonas del
planeta más afectadas por el cambio climático, con ascensos de
temperaturas medias que podían llegar a aumentos de 3,6 grados y un
descenso muy acusado de las lluvias estivales. En concreto, un descenso
pluviométrico superior al de la costa mediterránea española.
La
consumación de esta hipótesis llegaba en forma de crónica negra este
estío en Portugal. 64 personas murieron en apenas tres días debido a las
llamas de un mes de junio que no dio tregua. Pero la cosa no acaba ahí:
este domingo Portugal ha registrado el peor día de incendios en lo que
va de año: 443 fuegos. Y al menos once muertos. Fallecidos a los que hay
que sumar las cuatro personas que ya han muerto este fin de semana
debido al fuego que arrasa Galicia.
Combustible vegetal
El eucalipto es una especie muy inflamable
que al dejar pasar mucha luz “fomenta un sotobosque abundante y muy
combustible”, tal como explica el Informe La conflictividad de las plantaciones de eucalipto en España y Portugal,
realizado por Greenpeace. Además, “los fragmentos de corteza
desprendida que cuelgan del tronco o se acumulan en su base se
convierten en pavesas que, arrastradas por el viento, dan lugar a nuevos
focos que pueden hacer inútiles cortafuegos”, explican desde la
organización ecologista.
Si la legalidad y la élite económica
ya fomentan la propagación del eucalipto, la elevada capacidad de
regeneración y colonización de este tipo de después de un incendio
aumentan su expansión por el monte gallego, afectando a las especies
autóctonas, más resistentes a las llamas. Una situación “de difícil
retorno”, alertan desde Greenpeace.
PLAN DE PREVENCIÓN Y PRECARIZACIÓN
Galicia
no ha perdido a 436 efectivos para combatir incendios en las últimas
dos semanas, sino cerca de mil: 436 contratados directamente por la
Xunta y cerca de 500 de la empresa pública Seaga. Al finalizar la
temporada de verano, el pasado 30 de septiembre, los 436 efectivos
contratados por tres meses para la prevención de incendios eran cesados
por la Xunta de Galicia.
“Como la Xunta suele improvisar, no
tuvo en cuenta que al ser contratados como trabajadores de tres meses
obligatoriamente no se les podía prorrogar, cuando sabíamos que las
condiciones climáticas seguían siendo adversas y se podía producir una
oleada de incendios”, explica Sebastián Hernández, secretario de la
Asociación Profesional do Servizo Público de Prevención e Defensa Contra
Incendios Forestais da Xunta de Galicia (Apropiga). n un
dispositivo de prevención y lucha contra los incendios “fragmentado y
privatizado”.
Además de los trabajadores empleados directamente por la
Xunta, hay otros 500 efectivos en 125 brigadas terrestres contratados
por la empresa pública Seaga, que trabajan a través de una encomienda de
gestión de la Xunta y que fueron cesados a lo largo de la primera
semana de octubre.
“La Xunta improvisa, y sabiendo que se
aproximaba una más que probable oleada de incendios, vuelve a
recontratar, saltándose la propia ley, a los 436 trabajadores directos
de la Xunta, que son principalmente vigilantes, emisoristas y
conductores de autobomba, pero faltaban las brigadas de tierra, de
Seaga, porque si no tienes quien apague los fuegos tirando manguera
tienes un problema. Pero los llamaron tarde, algunos se incorporan hoy”,
afirma.
Para el secretario de Apropiga, el problema es de
“modelo global, de estructura” en la prevención de incendios en Galicia.
Hernández denuncia que el plan de prevención de incendios que la Xunta
aprueba anualmente “no se consensúa” con el sector asociativo ni con los
profesionales, sino que se presenta en una mesa donde se hallan
presentes los productores de madera, empresas y productores de montes y
se entrega sin posibilidad de alegaciones. “No se produce una reflexión
de lo que se hizo bien y lo que se hizo mal en años anteriores”, dice
Hernández, que insiste en que “esta oleada de incendios no es
sorpresiva”.
Los gobernantes “no abordan la raíz del problema,
porque esto fue una improvisación y una chapuza”, afirma el portavoz de
Apropiga. “El monte está quedando abandonado y cualquier política de
prevención tiene que atender eso, y hace falta un modelo de prevención
que sea eficaz y congruente, es necesario consensuar un modelo”, añade.
Ley de Montes
El
11 de octubre, con mayoría absoluta en el Senado, el PP votaba en
contra de la tramitación de la Proposición de Ley presentada por Unidos
Podemos-En Comú Podem-En Marea para modificar la Ley de Montes aprobada
en 2015 y eliminar los supuestos que permiten la recalificación del
suelo quemado.
Aunque esta ley prohíbe, en su artículo 50 —y al
igual que la anterior legislación de 2006 a la que esta modificó—, “el
cambio de uso forestal al menos durante 30 años” tras un incendio, sí
incluye hasta cuatro supuestos que permiten a las comunidades autónomas
el cambio de uso de los terrenos quemados, unos supuestos que abren la
puerta a especular con los montes incendiados.
Esta modificación fue
aprobada en 2015, a pesar de las denuncias de los grupos ecologistas y
los agentes forestales, con los votos a favor de PP, UPyD y UPN, la
abstención del PSOE y los votos en contra del resto de partidos.
Cambio climático
La Agencia Estatal de Meteorología ya lo había avisado en septiembre.
Tras un verano especialmente caluroso —otra vez—, con una temperatura
media de 24,7 grados, 1,6 por encima de la media estival (registrada en
el periodo 1981-2010), el otoño iba ser a su vez “más cálido de lo
habitual, sobre todo octubre y diciembre”, según indicaba el 20 de
septiembre la portavoz de la Aemet, Ana Casals. Si ya había
certezas, la hipótesis de que el cambio climático está afectando a
Galicia especialmente se cobra ahora 146 argumentos más en forma de
incendios solo este fin de semana.
El Grupo Intergubernamental de
Expertos sobre el Cambio climático de la ONU dejó claro en sus últimos
informes que el cambio de los registros iba a producir más incendios.
Cada vez más grandes, más devastadores
Imagen de los estragos del fuego en el concello de Nigrán, Pontevedra. Samuel Cid
La Península Ibérica y el sur de Europa son, precisamente, las zonas
más vulnerables, con Galicia en la zona cero. Muchos son los
llamamientos que se han hecho para alertar de la situación desde hace
años. Nadie puede decir que no había señales de lo que podía pasar, y
está pasando.
El informe Cambio climático, impactos y vulnerabilidad en Europa 2012 situaba
ya hace cinco años al noroeste peninsular en una de las zonas del
planeta más afectadas por el cambio climático, con ascensos de
temperaturas medias que podían llegar a aumentos de 3,6 grados y un
descenso muy acusado de las lluvias estivales. En concreto, un descenso
pluviométrico superior al de la costa mediterránea española.
La
consumación de esta hipótesis llegaba en forma de crónica negra este
estío en Portugal. 64 personas murieron en apenas tres días debido a las
llamas de un mes de junio que no dio tregua. Pero la cosa no acaba ahí:
este domingo Portugal ha registrado el peor día de incendios en lo que
va de año: 443 fuegos. Y al menos once muertos. Fallecidos a los que hay
que sumar las cuatro personas que ya han muerto este fin de semana
debido al fuego que arrasa Galicia.
El eucalipto es una especie muy inflamable
que al dejar pasar mucha luz “fomenta un sotobosque abundante y muy
combustible”, tal como explica el Informe La conflictividad de las plantaciones de eucalipto en España y Portugal,
realizado por Greenpeace. Además, “los fragmentos de corteza
desprendida que cuelgan del tronco o se acumulan en su base se
convierten en pavesas que, arrastradas por el viento, dan lugar a nuevos
focos que pueden hacer inútiles cortafuegos”, explican desde la
organización ecologista.
Si la legalidad y la élite económica
ya fomentan la propagación del eucalipto, la elevada capacidad de
regeneración y colonización de este tipo de después de un incendio
aumentan su expansión por el monte gallego, afectando a las especies
autóctonas, más resistentes a las llamas. Una situación “de difícil
retorno”, alertan desde Greenpeace.
No hay comentarios:
Publicar un comentario