jueves, 6 de octubre de 2016

La policía no creyó a la joven violada meses antes por los detenidos en Sanfermines




Un policía local de la localidad cordobesa de Pozoblanco no creyó la denuncia por presunta violación de una joven de 21 años que acusó a cuatro de los cinco investigados por otra violación grupal de una joven en los últimos Sanfermines, según publica Diario de Navarra


 La joven de Pozoblanco acudió a un policía municipal tras los hechos, pero no la creyó.


 Así se recoge en el informe elaborado cinco meses después por la Policía Foral de Navarra. Uno de los imputados es el guardia civil Antonio Manuel Guerrero Escudero, quien en el momento en el que se produjeron los hechos se encontraba destinado en dicha localidad cordobesa.


“La presunta víctima manifiesta verbalmente que relató lo sucedido a varios amigos e incluso a un agente municipal, no creyéndole, motivo por el cual no llegó a presentar denuncia en aquellas fechas”, asegura la Policía Foral en su informe remitido al Juzgado. Fuentes jurídicas aseguran que no ha sido hasta hace unos días cuando la joven procedió a denunciar formalmente los hechos, alertada por los investigadores sobre la existencia de un vídeo que probaba los presuntos abusos.


Este paso delante de la joven cordobesa se produjo después de que la Policía Foral analizase unas nuevas imágenes en el móvil propiedad del guardia civil, y cuyo contenido está usando el juez para apuntalar las acusaciones contra él y sus amigos. En este nuevo documento se observa que la escena está grabada en el interior de un vehículo conducido por Antonio Manuel Guerrero Escudero, acompañado también por Jesús Escudero Domínguez, José Ángel Prenda Martínez y Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena.


Según recoge el mismo informe, el vídeo localizado muestra a la joven en el centro del asiento de atrás y “en aparente estado de inconsciencia”. Los acusados la someten a “reiterados tocamientos en su zona mamaria, y besos en su boca, sin que reaccione a las actividades de índole sexual de los investigados, los cuales ríen y gesticulan, mientras se producen dichas acciones, participando todos activamente en los tocamientos y palpaciones sobre los senos de la mujer”, refleja el documento.


Tras estudiar las imágenes, uno de los agentes forales realizó “diferentes indagaciones” y logró identificar a la víctima con la que se puso en contacto vía telefónica. La joven narró que los presuntos abusos sexuales ocurrieron la madrugada del 30 al 1 de mayo pasado en una localidad a escasos 20 kilómetros de Pozoblanco “cuando regresaba a su casa, tras haber estado de fiesta con unos amigos”.


La joven explicó al investigador de la policía foral navarra que contactó con un chico que se ofreció a llevarla a su casa en coche “no recordando exactamente lo que sucedió en el interior, aunque al despertar, se hallaba desnuda, en una zona de descampado”. Tras recobrar la consciencia, el joven le pidió mantener relaciones sexuales, pero ella se negó por lo que fue “obligada mediante golpes a salir del vehículo, quedando abandonada en el descampado”. La joven manifestó entonces su deseo de presentar denuncia contra los cuatro jóvenes sevillanos, cinco meses despúes de los hechos.



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