miércoles, 29 de julio de 2015

Los 7 parecidos razonables entre ‘Sálvame’ y ‘La Sexta Noche’




Para mantener el interés del espectador, los programas de debate político han aprendido de resortes que venían utilizando los shows con alto voltaje en contenidos rosas. De hecho, La Sexta Noche ha contado con directores con amplia experiencia en espacios del denominado “corazón”, como Sandra Fernández (fue directora de Salsa Rosa).


Porque las grandes cadenas se han percatado de que la política puede ser un gran espectáculo que, para triunfar en la tele, mejor si cuenta con 7 pilares del éxito que también son un as en la manga de Sálvame en sus múltiples versiones (Deluxe, Naranja, Kids, Limón).



1. Colaboradores habituales y reconocibles
Kiko Hernández o Belén Esteban. Marhuenda o Eduardo Inda. El programa se construye con colaboradores estrella, que son muy identificables para el espectador. Despiertan simpatías u odios en la audiencia, consiguen que el público tome partido. Son más que contertulios, se han transformado en personajes televisivos para ensalzar o demonizar desde el sofá de casa. Y en ese sentido, siempre existe una parte de los seguidores de cada formato que esperan con ansias qué van a opinar de los temas candentes. Compartan o no sus opiniones.


2. Cebos intensos y constantes
Los dos formatos televisivos caen en el vicio de ir salpicando cada emisión con pequeños vídeos (o grafismos) que adelantan con una importante carga dramática los temas que están por llegar. En este programas queda poco hueco para la sorpresa, todo se va anunciando. Incluso en La Sexta Noche se incorporan imágenes de los contenidos a tratar en la cabecera de arranque. Todo con mucho ritmo y sin miedo a las músicas de fondo, que generan más emoción y expectativa.


3. Presentador irónico
A simple vista, Jorge Javier Vázquez e Iñaki López poco o nada se parecen. Aunque, en los dos programas, ambos están de pie, proyectando un mayor dinamismo y capacidad de reacción en el público. No son parte del decorado, se mojan cuando procede y, si el momento lo merece, saben quitar hierro a cualquier trascendencia con sus reflejos para la ironía. Así, despiertan más proximidad y cercanía en un espectador que agradece que la intensidad del debate coja aire y respire, sobre todo en el análisis de la complicada actualidad o, en su defecto, en los delirios de los personajes del cuore.


4. La duración telemaratón
La Sexta Noche y Sálvame podrían competir al título del programa más largo que se sustenta sólo en entrevistas y debates. La dictadura del share propicia esta duración hasta altas horas de la madrugada, pues sus más de cuatro horas en emisión transforma estos dos formatos en más competitivos en la batalla de las audiencias. Tanto el de La Sexta como el de Telecinco consiguen el equilibrio de interesar y entretener con casi cinco horas de telemaratón.


5. Público sonámbulo
Y claro, en ese telemaratón, el público pasa de estar entregado a pegar alguna cabezada. Se nota en los dos espacios. En determinados momentos, las gradas incluso aplauden con automatismo. Por suerte, las personas que acuden a La Sexta Noche están entre tinieblas, poco iluminadas para que sus siluetas produzcan profundad y movilidaden los fondos de los planos de los invitados pero sin molestar más de la cuenta. Mejor…


6. Generadores de contenidos para la cadena
La Sexta Noche y Sálvame son contenedores con una gran virtud: gestan contenidos para otros espacios de la parrilla. Un canal en la vertiente del reality del cotilleo, otro en la batalla de la realidad política. La Sexta Nocheno cuenta con polígrafo pero sí con periodistas incisivos, que saben preguntar y repreguntar (a los políticos que se dejan, claro):


7. El show de la actualidad
El corazón y la política son dos universos diferentes, pero con un mismoepicentro: la emoción. Con los trucos y tretas del show televisivo, ambos formatos cuentan historias apasionadas que enganchan a millones de espectadores. Algunas cruciales para el futuro del país, otras simplemente claves para la evasión de una España que sigue siendo muy folclórica, en corazón… y política.








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