viernes, 9 de agosto de 2013

Los ataques del PP contra Gibraltar o los hijos de la ‘Pérfida Albión’ * El asunto Gibraltar ha cumplido 300 años y la derecha, erre que erre.




El asunto Gibraltar ha cumplido 300 años y la derecha, erre que erre. En 1942, el embajador británico en Madrid, Sir Somuel Hemer, llamó una mañana por teléfono al todopoderoso entonces Ramón Serrano Suñer, cuñadísimo del dictador Francisco Franco. Se quejó el embajador de que, ante su sede se estaban manifestando en ese mismo momento cientos y cientos de jóvenes gritando “¡Gibraltar español ¡” y mezclando todo género de insultos destinados a los ingleses. Los presentes no manifestantes eran considerados en voz alta “¡hijos de la pérfida Albión!”.



Ironía inglesa


Suñer, anglófobo de los pies a la cabeza, hitleriano radical, gran jefe falangista e impulsor de la División Azul, entre otras ocurrencias para combatir a demócratas, rusos y comunistas, le contestó a Hemer diciendo que de inmediato le enviaría policías suficientes para proteger a la embajada británica y a él mismo. Con ironía inglesa, le replicó el embajador: “No necesito policías; lo que me preocupan son los falangistas”.

“Fruta madura”




Durante la dictadura de los cuarenta años, Gibraltar fue una “fruta madura”, según Franco, que caería en su momento adecuado. Los discursos del llamado Caudillo -un tirano cruel y asesino- incluían siempre patrióticas frases de estúpidos ensueños gibraltareños.
Castiella, Oreja y Mayor
Algunos de sus ministros, como Fernando María Castiella y toda la derechona junta, hicieron cuanto pudieron para que Gibraltar volviera a ser española. No lo consiguieron. Pero no olvidemos que el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja -éste ya con Adolfo Suárez de presidente-, fue elogiado tras la muerte de Castiella unos años después.


 De Marcelino a Castiella y Jaime Mayor





Marcelino Oreja -tío por cierto de Jaime Mayor Oreja- alabó la política franquista de Castiella respecto al Peñón. Lo hizo en un homenaje al ya difunto ministro de Exteriores con la dictadura: “Gibraltar no era una obsesión de Castiella. Gibraltar fue para él, y lo es para nosotros, la llave de toda una concepción de la política exterior de España”. Pues bien, a ese tipo de política exterior se le denomina colonial.


A los gibraltareños sin agua


El modelo franquista de las relaciones exteriores descarta, como se está viendo de nuevo estos días, la posibilidad de transformar a Gibraltar en un pequeño país amigo. A los gibraltareños, ni agua, clama el tal Margallo, el amiguito de Rajoy. O dicho en fórmula popular, que se jodan los gibraltareños y los numerosos trabajadores que frecuentan el Peñón. Margallo y sus secuaces procuran que Gibraltar se convierta en el enemigo a abatir. 

La operación Félix




La derecha española -o sea el PP- se siente heredera de la llamada Operación Félix. La puso esa operación en marcha la España del Generalísimo, la Alemania de Hitler y la segunda guerra mundial. Objetivo: devolver a España a sus vecinos de Gibraltar. Por fortuna, esa operación no fue a ninguna parte. Fue un fracaso de los vencedores de la guerra civil.

Moratinos

Sin embargo, los Margallo de turno no tocaron nunca bien la pelota ni la tocarán ahora. El principal ministro que intentó rebajar las tensiones con Gibraltar fue Miguel Ángel Moratinos. Abrió el camino, pero el PP -como es su estilo- bloqueó los puentes de consenso entre el Gobierno británico, el Gobierno español, la derecha, por supuesto, y los ciudadanos gibraltareños.



La derecha rancia




Los populares siguen con sus teorías de la dictadura en torno a Gibraltar. Esta derecha rancia continúa en pie y gobernando. O los hunde Bárcenas o se hundirán los conservadores en su empeño de que Gibraltar sea español. Todo lo demás, un montaje manipulado desde La Moncloa y Génova 13, con el fin de salvar a los insalvables.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM


No hay comentarios: