domingo, 11 de agosto de 2013

El conejillo de indias, Letonia y Gibraltar



El conejillo de indias, Letonia y Gibraltar


      


  Guindos anticipa a Rehn la reforma laboral "extremadamente agresiva" que aprobará Rajoy.

    Un día antes de la comparecencia de Mariano Rajoy en el pleno del Parlamento sobre el caso Bárcenas tocó a Esteban González Pons, vicesecretario general del Partido Popular, dar alguna pista precisa sobre el contenido de la intervención del presidente del Gobierno. Fue el 31 de julio de 2013.


  Según explicó, la recuperación de la economía "podría estropearse si el clima político sigue enrareciéndose". Añadió: "Los datos económicos empiezan a ser muy buenos y el presidente no consentirá que un mal clima político perjudique la recuperación". Alardeó, también, con que Rajoy iba a ayudar, "en la medida de lo posible", a descubrir (?) la fortuna de hasta 48,2 millones de euros que Luis Bárcenas amasó durante su época de gerente y tesorero nacional del PP.


   En su discurso, Rajoy, en efecto, "trabajó" sobre este mensaje central: la recuperación en curso puede verse malograda por el clima político reinante, en la medida en que ello alimenta la desconfianza extranjera en España.


    El presidente del Gobierno explicó que "un país como España, con un déficit público todavía situado en el 6,5% del Producto Interior Bruto y con la necesidad de financiar su deuda pública debe tener un exquisito cuidado con las señales que transmite a los mercados financieros internacionales". También señaló, después de ilustrar los que considera buenos datos económicos de su gestión, que la economía española "va mejor, y debemos procurar que siga así". 


    Y aquí, en este momento, nos cuenta lo que había anticipado González Pons.


   "Pues bien, en esta situación irrumpe con fuerza una cuestión que altera la opinión pública española y que también tiene ecos negativos en los medios internacionales. Me refiero al llamado caso Bárcenas".
   "Señorías, a cualquiera se le alcanza que para el señor Bárcenas hubiera sido imposible crear el escándalo que ha procurado crear si no contara con ayudas valiosísimas", señaló.


   Y advierte: "No permitiré que la agenda de un país con cerca de seis millones de parados y con las reformas que tiene en marcha las condicione ningún imputado ni quienes al servicio de sus inconfesados intereses le presten crédito".


    Veinticuatro horas después de este discurso, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hacía público su informe anual sobre la economía española, el viernes 2 de agosto. Como es habitual, este informe, que es debatido con las autoridades económicas, llega siempre antes a las manos del Gobierno. Por tanto, al describir el 1 de agosto lo que él considera los logros de su gestión, Rajoy y sus asesores conocían las conclusiones del Fondo sobre la economía española.


   Lo más relevante del informe es el rasgo principal que ofrece el Fondo sobre la recuperación de la economía española: una larga fase de estancamiento.
  ¿Qué otra cosa si no esto es lo que significa que la tasa de paro se mantendría en el 25% durante los próximos cinco años?


   Por esta razón, el FMI señala en su comunicado: "Los directores dieron la bienvenida a la reforma del mercado laboral de 2012, que parece dar gradualmente resultados. Sin embargo, señalan que la dinámica del mercado laboral debe mejorar todavía para reducir suficientemente el desempleo, incluyendo el reforzamiento de la flexibilidad interna, la reducción de la dualidad y la mejora de las políticas activas de empleo".


    Pero lo mejor es lo siguiente: "Muchos directores en general ven mérito en explorar un acuerdo social entre sindicatos y patronal para anticipar los resultados de las reformas estructurales en términos de empleo, al tiempo que señalan de que será difícil de alcanzar. Sin embargo, dicho acuerdo no debería retrasar las necesarias reformas estructurales".


   Precisamente, la patronal CEOE aprovecha esta exhortación a actualizar más la reforma laboral, eliminando algunas trabas en los contratos y urgiendo a dinamizar la administración de justicia en favor de sus intereses, para formular una reforma todavía más dura. Sabe la patronal que la Comisión Europea está presionando a Rajoy para realizar esa "actualización" que, de hecho, ha comenzado con las nuevas normas aprobadas por el Gobierno sobre los ERE.


   La recomendación o globo sonda sobre la reducción de salarios se basa en un trabajo de simulación, que figura como un breve apartado del informe anual, realizado por los servicios del FMI. En él se analiza una bajada nominal de salarios del 10% en dos años. Al tiempo, tiene lugar una reducción de las cotizaciones a la Seguridad Social de 1,7 puntos. Dos años más tarde, se aplica una subida del IVA, pasando productos del tipo reducido al general. El PIB, según el cálculo, registraría una subida de 5 puntos en cinco años, mientras que el empleo lo haría en 7 puntos. La caída de precios sería del 4%/5% y el consumo despegaría al segundo año de aplicarse la medida.


     El Fondo estima que aunque los salarios nominales de España conocen una moderación, no es gran cosa lo que se ha conseguido. Esto pese a que la empresa española en la que no se hayan bajado los salarios en los últimos tres años es una  excepción. Las reformas laborales y de negociación colectiva, primero de Zapatero y después de Rajoy, han tenido, en el fondo, el objetivo de reducir los salarios. Pero la estadística que maneja el FMI sobre salarios nominales le dice que los avances han sido muy pobres.


    Es interesante apuntar que este tipo de pacto social no es la recomendación clásica del FMI. Por lo tanto, así como dicho organismo ya ha entonado un mea culpa por su incapacidad para deducir de sus recetas (consolidación fiscal) para Grecia la depresión resultante, estaríamos en el caso de España en una situación parecida: ante el fracaso de todo su programa y ante la perspectiva de un largo estancamiento depresivo de la economía española, pues, han encontrado una fórmula casi "heterodoxa" para sus recetas tradicionales. El pacto social.


   La prueba del nueve de este callejón sin salida la hemos tenido tan inmediatamente que tiene toda la pinta de ser una obra teatral coordinada y ejecutada con precisión. La ha proporcionado Olli Rehn, comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, a través de una reacción en su Blog de la Comisión Europea y, acto seguido, de una declaración oficial en la que la CE anticipa que la idea del FMI, apoyada por Rehn, entra en el programa de lo que hay que hacer.


   Los finlandeses siempre han sido cortejados por el gobierno de Rajoy.

  El 30 de enero de 2013, Rajoy apuntó, en la antesala del Consejo Europeo, a su colega Jyrki Katainen, sin saber que estaba cerca de un micrófono: "La reforma laboral me va a costar una huelga general".  A todo esto, el presidente ni siquiera había convocado a los sindicatos para informarles sobre sus planes.


  Y Rehn es, precisamente, informado antes que nadie del contenido de la reforma laboral, antes de su aprobación por el consejo de ministros. 


   El ministro de Economía, Luis de Guindos, se lo anticipa momentos antes del comienzo de una reunión del Eurogrupo en Bruselas, el 9 de febrero de 2012.


   "Mañana -dice, sin reparar en que el micrófono está abierto- vamos a aprobar una reforma del mercado laboral extremadamente agresiva, con mucha flexibilidad en la negociación colectiva y una reducción de la indemnización por despido".


  Este "cortejo" no impidió, mira por dónde, que Finlandia, junto con Alemania y Holanda se reunieran el 25 de septiembre de 2012 en Helsinki para analizar si se debía autorizar o rechazar la recapitalización directa de bancos por el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), según se había acordado en el mes de junio al otorgarse la luz verde al rescate bancario de España con una línea de crédito de 100.000 millones. De este modo, la cantidad a utilizar, 41.000 millones de euros, o un 4% del PIB, hasta el momento, no figuraría como deuda pública.


   Pero en Helsinki, los tres países citados, con rating crediticio de Triple A, bajaron el pulgar. "El MEDE puede tomar responsabilidad directa en problemas que han tenido lugar bajo la nueva supervisión [bancaria], pero los [problemas] con activos heredados deberán ser [asumidos] por las autoridades nacionales", manifestaron en un comunicado posterior a la reunión de los ministros de Finanzas de los tres países.


  Fue un disparo en regla contra la naciente "unión bancaria" que a partir de entonces ha sufrido un aplazamiento.


 Ahora, pues, un año y medio después de la reforma "extremadamente agresiva" según el anticipo susurrado por Guindos a Rehn el 9 de febrero de 2012, resulta que la fórmula es... ¡un pacto social con los sindicatos y la patronal para bajar los salarios de los trabajadores en un 10%! Esto, en el PP, suena a Zapatero.


   La clave está en dos líneas que desliza Rehn, casi como quien no quiere la cosa, antes de terminar su artículo.
  Primero, ataca a "aquellos que la rechacen lisa y llanamente [intentar la vía del pacto] cargarán sobre sus espaldas la enorme responsabilidad del coste social y humano".


  Y así nos introduce en la venta de "su" mercancía.


  "Un fuerte sentido de responsabilidad política ha sido fundamental para el éxito de historias como las de Letonia e Irlanda en términos de reforma económica y devaluación interna"


   Letonia es, pues, el modelo.


   Tampoco se trata de un hecho nuevo. Ya en junio de 2012, el FMI, y la Unión Europea celebraron el presunto éxito del programa de consolidación fiscal en Letonia con un seminario en la capital, Riga. La economía de esta pequeña nación, una de las más pobres de Europa, había crecido en 2011 un 5,5%, la mayor tasa de la Unión Europea.


  Tanto el FMI como ahora la Comisión Europea, a través de Rehn, están "comercializando" a Letonia.
 El Banco Central Europeo (BCE) ha sido el primero en actualizar recientemente esa "venta" y "promoción".

  El pasado 29 de abril de 2013, Jörg Asmussen, miembro del consejo ejecutivo del BCE, señalaba: "Letonia es el principal ejemplo sobre cómo hacer el ajuste a través de una devaluación interna, y es el modelo para otros en la zona euro. Su recuperación económica en V ilustra qué es lo que puede hacerse con un fuerte consenso para desandar los excesos del pasado. Después de una caída inicial de alrededor del 18% en 2009, el PIB aumentó más del 11% entre 2010 y 2012, mientras que el desempleo ha caído en casi 7 puntos porcentuales respecto a su punto más alto".

   De modo que ya sabemos. Letonia es el espejo en el cual España debería mirarse. Cierto es que Letonia es un pequeño estado báltico con 2,2 millones de habitantes y una economía completamente abierta. La burbuja inmobiliaria que permitió fuertes crecimientos entre los años 2005 y 2007 fue inflada, en gran parte, mediante el crédito de los bancos suecos.

   En 2008, Letonia, que aspira a ingresar en la eurozona en 2014 y que mantiene su moneda pegada al euro, fue objeto de un rescate por parte del FMI, la Unión Europea y los países nórdicos, entre ellos Finlandia, nacionalidad del comisario Olli Rehn, por valor de 7.500 millones de euros.


   En contrapartida, el pequeño país se comprometió a una consolidación fiscal del 7% ya en 2009 y otro 8% en 2010. El plan incluía un drástico recorte del gasto, con una reducción de los salarios nominales y reales, sobre todo en el sector público. 


  Entre 2008 y 2010, bajo este programa, la economía letona cae un 20% del PIB y el desempleo se dispara del 6,2 en 2007 al 19% en 2010.  Pero en 2011, como hemos señalado, la economía crece un 5,5%. Y a finales de 2012, su PIB estaba todavía un 12% por debajo de su nivel anterior a la crisis. El desempleo, por su parte, ha sufrido un descenso respecto del 19% de 2010 y se sitúa en torno al 14%.


   Pero lo que explica esta caída es sobre todo la emigración. Según explican los economistas Yanatul Islam y Anis Chowdhury, "mientras se desarrolla el debate sobre los pros y contras del programa de austeridad fiscal de Letonia, muchos miles de jóvenes letones preparados no están por la labor de esperar una respuesta. Están votando con sus piernas. Al buscar un futuro mejor en el extranjero irónicamente están arrojando la sombra sobre el futuro económico de Letonia".


  Si Letonia es, según parece más claramente ahora, el espejo en el cual tendría que mirarse España, uno de los periódicos que más respalda editorialmente el experimento de laboratorio que sufre la economía española con la devaluación interna acaba de poner otro ejemplo a raíz de las tensiones con el Reino Unido en relación con Gibraltar.


  No parece que el crédito que Rajoy asegura haberse ganado en el exterior, según explicó  en el debate sobre el caso Bárcenas, disuada a The Wall Street Journal, que respalda el objetivo de la devaluación interna, aunque todavía mantiene la duda sobre su desenlace, de ironizar sobre el gobierno español.


   "No hay duda de que el Gobierno de Madrid prefiere tocar tambores nacionalistas antes que hablar de la economía nacional, pero es una distracción hacia ninguna parte. El primer ministro británico, David Cameron, ha reiterado esta semana que el Reino Unido no va a negociar nunca la devolución de la Roca mientras sus residentes quieran seguir siendo británicos".


   Pero esto no es todo.

   Gibraltar es un ejemplo para la política económica.

  "Con un PIB per cápita cerca del doble de sus vecinos de España y un 3% de desempleo, comparado con el 26% al norte de la frontera, es difícil [ que el deseo de ser británicos] vaya a cambiar pronto. Quizá el mejor camino es que España forme más parte de Gibraltar- al menos adoptando su modelo económico de bajos impuestos y libre mercado".

   ¡Toma castaña!

   Nadie parece haber tomado nota de que cuando se negociaba el rescate bancario, a mediados de 2012, Rajoy envió un SMS a Guindos, donde le decía:

    "Aguanta, somos la cuarta potencia de Europa, España no es Uganda".


   La afición a los SMS le venía a Rajoy mucho antes del intercambio de sus mensajes con Luis Bárcenas.


Ernesto Ekaizer




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