El conejillo de indias, Letonia y Gibraltar
Guindos anticipa a Rehn la reforma laboral "extremadamente agresiva" que aprobará Rajoy.
Un día antes de la comparecencia de Mariano
Rajoy en el pleno del Parlamento sobre el caso Bárcenas tocó a Esteban
González Pons, vicesecretario general del Partido Popular, dar alguna pista
precisa sobre el contenido de la intervención del presidente del Gobierno. Fue
el 31 de julio de 2013.
Según explicó, la recuperación de la economía
"podría estropearse si el clima político sigue enrareciéndose". Añadió: "Los
datos económicos empiezan a ser muy buenos y el presidente no consentirá que un
mal clima político perjudique la recuperación". Alardeó, también, con que Rajoy
iba a ayudar, "en la medida de lo posible", a descubrir (?) la fortuna de hasta
48,2 millones de euros que Luis Bárcenas amasó durante su época de gerente y
tesorero nacional del PP.
En su discurso, Rajoy, en efecto, "trabajó"
sobre este mensaje central: la recuperación en curso puede verse malograda por
el clima político reinante, en la medida en que ello alimenta la desconfianza
extranjera en España.
El presidente del Gobierno explicó que "un
país como España, con un déficit público todavía situado en el 6,5% del Producto
Interior Bruto y con la necesidad de financiar su deuda pública debe tener un
exquisito cuidado con las señales que transmite a los mercados financieros
internacionales". También señaló, después de ilustrar los que considera buenos
datos económicos de su gestión, que la economía española "va mejor, y debemos
procurar que siga así".
Y aquí, en este momento, nos cuenta lo que
había anticipado González Pons.
"Pues bien, en esta situación irrumpe con
fuerza una cuestión que altera la opinión pública española y que también tiene
ecos negativos en los medios internacionales. Me refiero al llamado caso
Bárcenas".
"Señorías, a cualquiera se le alcanza que para
el señor Bárcenas hubiera sido imposible crear el escándalo que ha procurado
crear si no contara con ayudas valiosísimas", señaló.
Y advierte: "No permitiré que la agenda de un
país con cerca de seis millones de parados y con las reformas que tiene en
marcha las condicione ningún imputado ni quienes al servicio de sus inconfesados
intereses le presten crédito".
Veinticuatro horas después de este discurso,
el Fondo Monetario Internacional (FMI) hacía público su informe anual sobre la
economía española, el viernes 2 de agosto. Como es habitual, este informe, que
es debatido con las autoridades económicas, llega siempre antes a las manos del
Gobierno. Por tanto, al describir el 1 de agosto lo que él considera los logros
de su gestión, Rajoy y sus asesores conocían las conclusiones del Fondo sobre la
economía española.
Lo más relevante del informe es el rasgo
principal que ofrece el Fondo sobre la recuperación de la economía española: una
larga fase de estancamiento.
¿Qué otra cosa si no esto es lo que significa
que la tasa de paro se mantendría en el 25% durante los próximos cinco años?
Por esta razón, el FMI señala en su
comunicado: "Los directores dieron la bienvenida a la reforma del mercado
laboral de 2012, que parece dar gradualmente resultados. Sin embargo, señalan
que la dinámica del mercado laboral debe mejorar todavía para reducir
suficientemente el desempleo, incluyendo el reforzamiento de la flexibilidad
interna, la reducción de la dualidad y la mejora de las políticas activas de
empleo".
Pero lo mejor es lo siguiente: "Muchos
directores en general ven mérito en explorar un acuerdo social entre sindicatos
y patronal para anticipar los resultados de las reformas estructurales en
términos de empleo, al tiempo que señalan de que será difícil de alcanzar. Sin
embargo, dicho acuerdo no debería retrasar las necesarias reformas
estructurales".
Precisamente, la patronal CEOE aprovecha esta
exhortación a actualizar más la reforma laboral, eliminando algunas trabas en
los contratos y urgiendo a dinamizar la administración de justicia en favor de
sus intereses, para formular una reforma todavía más dura. Sabe la patronal que
la Comisión Europea está presionando a Rajoy para realizar esa "actualización"
que, de hecho, ha comenzado con las nuevas normas aprobadas por el Gobierno
sobre los ERE.
La recomendación o globo sonda sobre la
reducción de salarios se basa en un trabajo de simulación, que figura como un
breve apartado del informe anual, realizado por los servicios del FMI. En él se
analiza una bajada nominal de salarios del 10% en dos años. Al tiempo, tiene
lugar una reducción de las cotizaciones a la Seguridad Social de 1,7 puntos. Dos
años más tarde, se aplica una subida del IVA, pasando productos del tipo
reducido al general. El PIB, según el cálculo, registraría una subida de 5
puntos en cinco años, mientras que el empleo lo haría en 7 puntos. La caída de
precios sería del 4%/5% y el consumo despegaría al segundo año de aplicarse la
medida.
El Fondo estima que aunque los salarios
nominales de España conocen una moderación, no es gran cosa lo que se ha
conseguido. Esto pese a que la empresa española en la que no se hayan bajado los
salarios en los últimos tres años es una excepción. Las reformas laborales y de
negociación colectiva, primero de Zapatero y después de Rajoy, han tenido, en el
fondo, el objetivo de reducir los salarios. Pero la estadística que maneja el
FMI sobre salarios nominales le dice que los avances han sido muy pobres.
Es interesante apuntar que este tipo de pacto
social no es la recomendación clásica del FMI. Por lo tanto, así como dicho
organismo ya ha entonado un mea culpa por su incapacidad para deducir
de sus recetas (consolidación fiscal) para Grecia la depresión resultante,
estaríamos en el caso de España en una situación parecida: ante el fracaso de
todo su programa y ante la perspectiva de un largo estancamiento depresivo de la
economía española, pues, han encontrado una fórmula casi
"heterodoxa" para sus recetas tradicionales. El pacto social.
La prueba del nueve de este callejón sin
salida la hemos tenido tan inmediatamente que tiene toda la pinta de ser una
obra teatral coordinada y ejecutada con precisión. La ha proporcionado Olli
Rehn, comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, a través de una reacción en
su Blog de la Comisión Europea y, acto seguido, de una declaración oficial en la
que la CE anticipa que la idea del FMI, apoyada por Rehn, entra en el programa
de lo que hay que hacer.
Los finlandeses siempre han sido cortejados
por el gobierno de Rajoy.
El 30 de enero de 2013, Rajoy apuntó, en la
antesala del Consejo Europeo, a su colega Jyrki Katainen, sin saber que estaba
cerca de un micrófono: "La reforma laboral me va a costar una huelga general".
A todo esto, el presidente ni siquiera había convocado a los sindicatos para
informarles sobre sus planes.
Y Rehn es, precisamente, informado antes que
nadie del contenido de la reforma laboral, antes de su aprobación por el consejo
de ministros.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, se
lo anticipa momentos antes del comienzo de una reunión del Eurogrupo en
Bruselas, el 9 de febrero de 2012.
"Mañana -dice, sin reparar en que el micrófono
está abierto- vamos a aprobar una reforma del mercado laboral extremadamente
agresiva, con mucha flexibilidad en la negociación colectiva y una reducción de
la indemnización por despido".
Este "cortejo" no impidió, mira por dónde, que
Finlandia, junto con Alemania y Holanda se reunieran el 25 de septiembre de 2012
en Helsinki para analizar si se debía autorizar o rechazar la recapitalización
directa de bancos por el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), según se
había acordado en el mes de junio al otorgarse la luz verde al rescate bancario
de España con una línea de crédito de 100.000 millones. De este modo, la
cantidad a utilizar, 41.000 millones de euros, o un 4% del PIB, hasta el
momento, no figuraría como deuda pública.
Pero en Helsinki, los tres países citados, con
rating crediticio de Triple A, bajaron el pulgar. "El MEDE puede tomar
responsabilidad directa en problemas que han tenido lugar bajo la nueva
supervisión [bancaria], pero los [problemas] con activos heredados deberán ser
[asumidos] por las autoridades nacionales", manifestaron en un comunicado
posterior a la reunión de los ministros de Finanzas de los tres países.
Fue un disparo en regla contra la naciente
"unión bancaria" que a partir de entonces ha sufrido un aplazamiento.
Ahora, pues, un año y medio después de la
reforma "extremadamente agresiva" según el anticipo susurrado por Guindos a Rehn
el 9 de febrero de 2012, resulta que la fórmula es... ¡un pacto social con los
sindicatos y la patronal para bajar los salarios de los trabajadores en un 10%!
Esto, en el PP, suena a Zapatero.
La clave está en dos líneas que desliza Rehn,
casi como quien no quiere la cosa, antes de terminar su artículo.
Primero, ataca a "aquellos que la rechacen lisa
y llanamente [intentar la vía del pacto] cargarán sobre sus espaldas la enorme
responsabilidad del coste social y humano".
Y así nos introduce en la venta de "su"
mercancía.
"Un fuerte sentido de responsabilidad política
ha sido fundamental para el éxito de historias como las de Letonia e Irlanda en
términos de reforma económica y devaluación interna"
Letonia es, pues, el modelo.
Tampoco se trata de un hecho nuevo. Ya en
junio de 2012, el FMI, y la Unión Europea celebraron el presunto éxito del
programa de consolidación fiscal en Letonia con un seminario en la capital,
Riga. La economía de esta pequeña nación, una de las más pobres de Europa, había
crecido en 2011 un 5,5%, la mayor tasa de la Unión Europea.
Tanto el FMI como ahora la Comisión Europea, a
través de Rehn, están "comercializando" a Letonia.
El Banco Central Europeo (BCE) ha sido el
primero en actualizar recientemente esa "venta" y "promoción".
El pasado 29 de abril de 2013, Jörg Asmussen,
miembro del consejo ejecutivo del BCE, señalaba: "Letonia es el principal
ejemplo sobre cómo hacer el ajuste a través de una devaluación interna, y es el
modelo para otros en la zona euro. Su recuperación económica en V ilustra qué es
lo que puede hacerse con un fuerte consenso para desandar los excesos del
pasado. Después de una caída inicial de alrededor del 18% en 2009, el PIB
aumentó más del 11% entre 2010 y 2012, mientras que el desempleo ha caído en
casi 7 puntos porcentuales respecto a su punto más alto".
De modo que ya sabemos. Letonia es el espejo
en el cual España debería mirarse. Cierto es que Letonia es un pequeño estado
báltico con 2,2 millones de habitantes y una economía completamente abierta. La
burbuja inmobiliaria que permitió fuertes crecimientos entre los años 2005 y
2007 fue inflada, en gran parte, mediante el crédito de los bancos suecos.
En 2008, Letonia, que aspira a ingresar en la
eurozona en 2014 y que mantiene su moneda pegada al euro, fue objeto de
un rescate por parte del FMI, la Unión Europea y los países nórdicos, entre
ellos Finlandia, nacionalidad del comisario Olli Rehn, por valor de 7.500
millones de euros.
En contrapartida, el pequeño país se
comprometió a una consolidación fiscal del 7% ya en 2009 y otro 8% en 2010. El
plan incluía un drástico recorte del gasto, con una reducción de los salarios
nominales y reales, sobre todo en el sector público.
Entre 2008 y 2010, bajo este programa, la
economía letona cae un 20% del PIB y el desempleo se dispara del 6,2 en 2007 al
19% en 2010. Pero en 2011, como hemos señalado, la economía crece un 5,5%. Y a
finales de 2012, su PIB estaba todavía un 12% por debajo de su nivel anterior a
la crisis. El desempleo, por su parte, ha sufrido un descenso respecto del 19%
de 2010 y se sitúa en torno al 14%.
Pero lo que explica esta caída es sobre todo
la emigración. Según explican los economistas Yanatul Islam y Anis Chowdhury,
"mientras se desarrolla el debate sobre los pros y contras del programa de
austeridad fiscal de Letonia, muchos miles de jóvenes letones preparados no
están por la labor de esperar una respuesta. Están votando con sus piernas. Al
buscar un futuro mejor en el extranjero irónicamente están arrojando la sombra
sobre el futuro económico de Letonia".
Si Letonia es, según parece más claramente
ahora, el espejo en el cual tendría que mirarse España, uno de los periódicos
que más respalda editorialmente el experimento de laboratorio que sufre la
economía española con la devaluación interna acaba de poner otro
ejemplo a raíz de las tensiones con el Reino Unido en relación con
Gibraltar.
No parece que el crédito que Rajoy asegura
haberse ganado en el exterior, según explicó en el debate sobre el caso
Bárcenas, disuada a The Wall Street Journal, que respalda el
objetivo de la devaluación interna, aunque todavía mantiene la duda sobre su
desenlace, de ironizar sobre el gobierno español.
Pero esto no es todo.
Gibraltar es un ejemplo para la política económica.
"Con un PIB per cápita cerca del doble de sus vecinos de España y un 3% de desempleo, comparado con el 26% al norte de la frontera, es difícil [ que el deseo de ser británicos] vaya a cambiar pronto. Quizá el mejor camino es que España forme más parte de Gibraltar- al menos adoptando su modelo económico de bajos impuestos y libre mercado".
¡Toma castaña!
Nadie parece haber tomado nota de que cuando se negociaba el rescate bancario, a mediados de 2012, Rajoy envió un SMS a Guindos, donde le decía:
"Aguanta, somos la cuarta potencia de Europa, España no es Uganda".
La afición a los SMS le venía a Rajoy mucho antes del intercambio de sus mensajes con Luis Bárcenas.
Ernesto Ekaizer


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