Al principio, al final y con la luz. Pesadilla para el pueblo
Y cuando pasen unos cuantos años en la luz, volveremos a las tinieblas del túnel, a aumentar nuestro padecimiento y a chantajearnos con el nuevo final del túnel, para elevar la productividad, para aumentar nuestra explotación.
Que me importa a mi ver la luz al final del túnel, si ya se lo que allí yo voy a ver. Un panorama nada halagüeño para el pueblo trabajador, un estéril desierto para las esperanzas de las clases populares, una plantación algodonera típica del sur confederado, transplantada a la actualidad del siglo XXI en el sur europeo. Con sus capataces y perros guardianes ( policías y ejércitos ), con sus látigos metafóricos, sus lacayos sirvientes de la casa grande ( ¡ lo que usted mande mi zeño ! ), sus cánticos lánguidos para soportar el trabajo esclavizante.
Esa será la estampa del final del túnel, pero con la luz también veremos la cantidad de ataúdes de los que nos han ido dejando por el camino, los suicidas desalojados, los suicidas parados, los muertos por una atención sanitaria deficiente, las vidas truncadas por las miserias impuestas, el alto número de depresivos condenados a una medicación de por vida, etc.
Esa será la luz que estos malditos mamporreros del poder nos quieren vender, como si del paraíso se tratara. Las mismas condiciones paupérrimas para nuestra vida, impuestas al principio del túnel por este sistema capitalista que ha perdido la vergüenza, que ya no se enmascara con tintes socialdemócratas, continuarán y se afianzarán al final del túnel con la luz. Perpetuarán nuestra esclavitud con los eufemismos sobre la productividad del trabajo, la competitividad de nuestros productos, sus productos. Eso si, tendremos trabajo mal pagado, para que consumamos y reactivemos el mercado, para prostituirnos por sus migajas, para que continúen ordeñándonos sin descanso.
Y cuando pasen unos cuantos años en la luz, volveremos a las tinieblas del túnel, a aumentar nuestro padecimiento y a chantajearnos con el nuevo final del túnel, para elevar la productividad, para aumentar nuestra explotación. Y así una y otra vez como una noria sin fin. Esta es la verdad e idiotas somos si no la vemos. Esto es lo que nos ofrece el capitalismo de ahora en adelante. En nuestras manos está, que continuemos extendiendo las plantaciones de algodón, o por el contrario las hagamos saltar por los aires.
¡ Ustedes deciden, compañeros !
por Vicent Rodriguez i Payà, membre de la COS
Los Banqueros o Nosotros


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