Varias clases de manifestantes brasileños
Seguimos diciendo que apoyamos las reclamaciones del pueblo brasileño pero ojo con la mano negra ubicada en EEUU, que trata de aprovechar el descontento social para desestabilizar no sólo Brasil, sino también esa parte de América Latina que se escapó de la "protección" yanqui mientras la Casa Blanca estaba empantanada en Iraq y Afganistán. Aquí hay que hilar muy fino, compañeros.
Mequetrefe-manifestante bajo dos banderas: la de Brasil en sus manos, la de EEUU en su cuerpo, mente y billetera. Ya lo avisamos desde el principio.
Brasil...
Sabemos (como lo sabe Fidel Castro) que las políticas desarrollistas brasileñas han provocado un gran malestar entre la ciudadanía, así como que las brechas sociales en ese país son muy grandes.
Pero llama mucho la atención que precisamente ahora que Brasil es centro de atención mundial por un campeonato de fútbol, salgan a la calle miles de manifestantes de manera espontánea y no lo hicieron cuando el movimiento del 15-M español contagió incluso a EEUU que tuvo su réplica con el Ocuppy Wall Street. Dicen que ocurre ahora y no entonces por la subida del transporte. Una subida "enorme": 20 céntimos de real.
Pensamos que una mano negra o blanca, que se siente amenazada en "su" patio trasero está utilizando, y engordando, en su provecho el legítimo descontento del pueblo brasileño. No olvidemos que Brasil apoya los procesos progresistas que se desarrollan en la zona; por tanto ha entrado en competencia directa con Washington, máxime tras cortar de raíz su sumisión con el enemigo número uno de la humanidad.
Por supuesto que estamos con el pueblo brasileño pobre (aunque entre los manifestantes también los hemos visto "menos pobres") pero tras la experiencia de las llamadas "primaveras árabes" y conociendo que EEUU estuvo detrás de todas, sentimos una gran sospecha.
No podríamos hacer una lectura similar si existiera un campo socialista potente y cargado de bombas nucleares, pero en las circunstancias actuales de debilidad frente al imperialismo, es imperativo aprovechar a nuestro favor las contradicciones entre las grades potencias.
En estos momentos el primer enemigo a combatir sigue siendo los Estados Unidos de Norteamérica. Consideramos y tenemos en cuenta otros debates pendientes, pero éstos no son objeto, por ahora y debido a la coyuntura geoestratégica mundial, de este escrito. Qué más quisiéramos...





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