El
46% de los testimonios recogidos por la Fundación Euskal Memoria
apuntan a la Policía Nacional, mientras que otro 42% refiere a la
Guardia Civil. También hay un 7% que señala a la Ertzaintza como
responsable de los malos tratos.
“Es una realidad que ha estado oculta
durante años”, señalan los autores de este estudio, que abarca el periodo comprendido entre 1947 y 2014.
Los años pasan, pero hay pesadillas que no se borran. Iñaki Cuevas, ex militante de ETA en los años del franquismo, jamás borrará los golpes con varillas que le daban en los talones. Su cuerpo, que por momentos parecía el de otro, retumbaba ante cada latigazo. Ocurrió en 1973 en un cuartel de la Guardia Civil en Bilbao.
43 años después, su historia
aparece, por fin, reflejada en un listado de víctimas. Está junto a
otros cinco mil casos de distintas épocas, documentados por la Fundación
Euskal Memoria. Unos cuantos pertenecen a los años de la dictadura,
pero muchos –escandalosamente muchos- corresponden a la democracia.
“Estamos hablando de una realidad que ha estado oculta durante muchos años”, señalaron a Público desde Euskal Memoria. Para tratar de romper ese hermetismo, el Centro de Documentación de esta fundación emprendió una campaña dirigida a reunir testimonios sobre malos tratos en comisaría. El resultado: 5.022 “casos verificados” –todos ellos bajo declaración jurada- de torturas, registrados entre 1947 y 2014.
“Hasta este momento no se había producido una recogida sistematizada de testimonios –destacan sus autores en la introducción de este informe-, pero ahora ha sido posible verificar caso por caso las denuncias realizadas y gracias a la colaboración desinteresada de muchas personas se ha conseguido llegar a este resultado, que posee un total grado de fiabilidad”.
Las estadísticas indican que el 46% de las denuncias apuntan a la Policía Nacional y el 42% a la Guardia Civil. La Ertzaintza registra 350 casos (7%), mientras que los “cuerpos de seguridad de otros estados”- son responsables de los 199 restantes.
En cuanto a
sexos, 4.224 de los denunciantes son hombres y 798 mujeres. “También se
constataron 776 casos de personas que fueron detenidas y no sufrieron
torturas, lo cual desmiente la teoría oficial de que había una especie
de ‘manual de denuncias’ de malos tratos”, señalaron a Público los
responsables de este estudio.
En un anterior estudio, esta organización consiguió establecer cuántos de estos casos acabaron en sentencias judiciales: desde que murió Franco, en España hubo 62 miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado condenados por torturas.
Los gobiernos del PP y del PSOE indultaron a 36 de ellos. A día de hoy
ninguno está en la cárcel.
Golpes que matan
El primer nombre que
figura en el listado de Euskal Memoria es el del navarro Evaristo
Albéniz Barragán, torturado por la Guardia Civil en 1947 en Donostia.
También hay otros casos muy conocidos, como el del militante de ETA
Joseba Arregi, quien fue víctimas de brutales palizas en la Dirección
General de Seguridad de Madrid. Ocurrió en febrero de 1981.
De acuerdo a
la base de datos de Euskal Memoria, a lo largo de ese año se
registraron otros 282 casos de torturas.
Otra de las historias fatídicas lleva el nombre de Gurutze Yanci, ex concejala de Herri Batasuna en Urnieta (Gipuzkoa). Fue detenida el 22 de septiembre de 1993 en su domicilio por la Guardia Civil, bajo la acusación de estar involucrada en el secuestro del empresario Julio Iglesias Zamora.
Dos
días después murió en el cuartel de Tres Cantos (Madrid). En ese mismo
operativo también había sido detenida su amiga Karmele Urbistondo, quien
denunció malos tratos y vejaciones sexuales por parte de los agentes.
Su caso también está incluido en este informe.


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